Es difícil ver una película con altas expectativas, porque todo puede irse al tacho si la obra no es tan buena. Aún así tenía muchísima fe en la película del villano de DC dirigida por Todd Phillips, sabiendo que venía de recibir aclamación a nivel mundial y haber generado polémicas. Y esas expectativas quedaron suplidas totalmente.
Joker (o Guasón por estos lares) es una de las mejores películas del año y una de las mejores películas basadas en comics que se hayan hecho. Genialidad pura de principio a fin. Cuesta encontrarle defectos. Es obligatorio verla y repasarla. Sencillamente, una pieza de arte.
Hay que decir en primer lugar que no es una película fácil o cómoda de ver. A lo largo se va desarrollando una atmósfera de angustia y ansiedad, que tiene sus válvulas de escape con escenas llenas de adrenalina (e incluso algunas de cierto humor negro). El resultado de esta mezcla entre thriller psicológico y acción, con pizcas de terror y algo de crítica social, ofrece una obra magistral.
El gran centro de toda la película pasa por Joaquin Phoenix, encargado de hacer de Arthur Fleck, el comediante fracasado que por jugarretas del destino y por sus trastornos mentales termina convertido en este entrañable villano. Pasando de un simpático perdedor a un psicópata peligroso, conforme recibe grandes revelaciones y deja sus tratamientos. Gran actuación y gran desarrollo, y un gran trabajo al generar en el espectador una mezcla de compasión, miedo y empatía, y esa risa neurótica que expresa dolor.
El resto del elenco queda opacado por el protagonista, pero eso ni significa que no tenga grandes momentos, aunque discretos. Frances Conroy como Penny Fleck, la madre y principal soporte de Arthur, Zazie Beetz como Sophie, vecina e interés amoroso de Arthur, Robert De Niro como Murray Franklin, el conductor del exitoso late night show de Gotham con el que nuestro protagonista sueña con ser invitado, y Brett Cullen como un Thomas Wayne mucho menos bondadoso y agradable que el visto en encarnaciones pasadas. Todos aportan su talento.
Son tantos aspectos positivos que no puedo ni enumerarlos. El guión tiene giros muy bien hechos. La banda de sonido está perfectamente elegida. La fotografía y el diseño de producción aportan mucho a la atmósfera asfixiante. Y el final, ese final... como siempre, hablo con spoilers en el primer comentario.
Aún así ¿que hay negativo? Casi nada. Pero algunas decisiones de guión quedaron en la nada y podían aportar más. Al mismo tiempo se me hizo una película muy corta y creo que podía durar algunos minutos extra. Y como fanático de Batman, me hubieran gustado algunos easter eggs más.
Hubo quejas respecto a ciertos temas que no quedaban claros. Pero esa era la intención del filme. Y gracias a eso surgieron y surgirán muchas teorías.
En resumidas palabras, es una película que todos van a amar, no solo los fanáticos de los comics (que seguramente la disfrutarán aún más). Una película difícil de ver, pero disfrutable. Un viaje por muchas emociones y en donde nadie quedará indiferente. Pero es seguro que a todos les gustará.
A nadie le gusta anticiparse, pero se pueden ver algunos Oscars en el horizonte.
Nota final: 9,5. Casi perfecta.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

Giros argumentales hay centenares. La relación con su vecina era algo que estaba destinado a terminar mal, pero que esa relación haya sido obra de las alucinaciones de Arthur fue un plot twist genial e inesperado. Y lo mejor es la ambigüedad que deja al final de la escena, de no saber si la mató o no.
ResponderEliminarLa supuesta filiación de Arthur con los Wayne es ese aspecto que me pareció que podía tener más desarrollo, porque apenas dura unos pocos minutos y podría haber sido uno de los pilares de la película. De todas formas, conduce a una de los mejores momentos de la película, que es Arthur con el joven Bruce.
Y a otro gran momento, que es el cruce de Arthur con Thomas en el baño del teatro. Que conduce a la revelación del trastorno mental de su madre, los maltratos sufridos por parte de su padrastro y su condición de adoptado. Y la muerte de la madre, otro giro magistral.
Hablemos del climax: Arthur en el programa de Miller. De principio a fin se notaba la tensión reinante. En cierta forma era previsible que lo terminase matando al conductor, pero la forma en que defiende el asesinato de los tres empleados de Wayne y la forma en la que este suceso televisivo conduce a esa suerte de rebelión de los payasos es de lo mejor que se vio en el cine en los últimos años. Y qué decir del hecho que en el marco de ese estallido social los Wayne hayan ido al cine, salgan y en un callejón pase lo que tenía que pasar. Al mismo tiempo que rescatan al Joker de su detención. El Joker y Batman nacen la misma noche, en el mismo momento. Genial simbolismo.
Vamos a la escena final y la que más teorías provocó en todos los espectadores. Arthur está internado, hablando con su psiquiatra, riéndose. Acto seguido, escapa tras asesinarla y corre por todo el neuropsiquiátrico. Dejando de lado lo bien hecha que está ¿eso indica que toda la película fue producto de la imaginación de Arthur Fleck? Lo bueno es que deja la puerta abierta para que todos elaboren sus hipótesis.
¿Secuela? Espero que no. Es una obra perfecta tal como está.