Pocas historias son más interesantes y emocionantes que la de Araminta Ross, mejor conocida como Harriet Tubman, la esclava fugitiva de EEUU que ayudó a centenares de esclavos a escapar hacia Canadá mediante su "tren subterráneo", una ruta nocturna secreta de escape. Gracias a eso se ganó el mote de Moisés. Por lo tanto, me interesaba mucho saber como sería su adaptación cinematográfica.
Harriet es una película sencilla, con no muchas ambiciones en cuanto a la trama, ya que intenta mostrar una historia conocida e inspiradora. Sin embargo, sus aspectos técnicos, la forma en que la trama se desarrolla y otras virtudes le suman muchos puntos. Resulta en una buena película, atrapante, con emociones, pero no presume de una enorme profundidad.
La película narra de forma más o menos fiel la historia de esta famosa luchadora por los derechos de los negros. Claro que se toma licencias, como en toda biopic.
Lo primero que hay que mencionar, lo primero que se destaca, es la actuación de Cynthia Erivo como Harriet. Y lo mejor es que el personaje no es representado perfecto, sino que se habla también de sus defectos. Si, queda en claro su sentido de la justicia y su intención por ayudar a sus hermanos, además de su odio hacia los esclavistas, pero al mismo tiempo resaltan su carácter impulsivo y sus delirios místicos, que muchas veces ponían en riesgo a los demás. Me gusta mucho que las biopics muestren ambos lados de la moneda.
Otros aspectos muy positivos son, en primer lugar, la puesta en escena, que recrea muy bien el siglo XIX esclavista, con el vestuario y los escenarios. Y también es obligatorio mencionar la banda de sonido, especialmente aquella canción Stand up, interpretada por la misma Cynthia. De lo mejor del año en materia de bandas sonoras.
¿Y lo malo? Muchas veces en estas películas hay un personaje que por ser el centro de atención avasalla a todos los demás. Este es el caso: Los otros personajes quedan totalmente deslucidos. El único que si tiene un poco de desarrollo es el patrón esclavista Gideon Brodess (Joe Alwyn), ex amo de Harriet y su familia, que tampoco tiene mucho. Pero otros personajes, como el activista negro William Still (Leslie Odom Jr.), su ex- esposo John (Zackary Momoh), Marie Buchanon (Janelle Monae) la negra libre que decide contratarla una vez ella se escapa, o Bigger Long (Omar Dorsey), el negro que trabaja con Brodess capturando esclavos, apenas si tienen unas pocas líneas de diálogo o salen muy estereotipados, pudiendo haber tenido un mayor desempeño.
Y otra cosa mala es el final. Pero eso queda para el comentario con spoilers.
Harriet es una buena película que cuenta una historia emocionante. Pero no es algo más que eso: No intenta revolucionar el cine sobre la esclavitud (tópico sobre el cual hemos visto bastantes películas en los últimos años), solo contar una buena historia, con una buena banda de sonido. Eso no la hace mala. Pero tampoco la hace espectacular. Simplemente es buena.
Nota final: 8. Para verla, emocionarse y cantar un poco
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

El final que no me gustó nada es esa profecía de Harriet evitando matar a Gideon, advirtiéndole de la futura victoria abolicionista en la Guerra Civil. Realmente ¿era necesario darle esos dones proféticos? Más cuando a lo largo del filme se hizo hincapié en sus delirios místicos que muchas veces rozaban lo irresponsable. Pero aquí la convirtieron en Nostradamus. Repito ¿con qué necesidad?
ResponderEliminarSin embargo, la escena final está muy bien, mostrando su actividad militar en la guerra. Ignoro cuan exacta históricamente es, pero me gustó. No obstante, me hubiera gustado también una mención al menos de su carrera como defensora de los derechos de la mujer y activista por el sufragio femenino.