domingo, 16 de agosto de 2020

Escape from Pretoria - Más que aceptable


 Hay que valorar siempre que un actor intente sacarse un personaje en el que quedó encasillado. Y si es una película del tipo thriller basada en hechos reales mejor aún. De allí que tuviera expectativas moderadamente buenas.

 Escape from Pretoria es una película correcta y entretenida. Es muy efectiva en su objetivo de contar una buena historia y crear personajes con los cuales uno puede sentir cierta empatía. Pero no más que eso. Su sencillez es al mismo tiempo su punto débil, por lo que uno no puede dejar de pensar que se quedaron a mitad de camino.

 Basada en hechos reales, cuanta la historia de dos blancos sudafricanos militantes del partido anti-apartheid Congreso Nacional Africano, encarcelados por hacer explotar bombas con folletos. Son encarcelados, pero eso no los detiene y tratarán de fugarse, no con un túnel sino fabricando sus llaves con madera.
 Uno de esos militantes es Tim Jenkins, interpretado por Daniel Radcliffe. Ya sea por su aspecto (aunque los anteojos no lo favorecen) o por el acento sudafricano, aquí logra despojarse totalmente del karma de Harry Potter, y lo que es mejor, lo logra interpretando muy bien a su personaje. Su compañero Stephen Lee, interpretado por Daniel Webber, aunque aparece poco también hace un buen papel. El trío lo cierran con el francés Leonard Fontaine, interpretado por Mark Leonard Winter, quizás el personaje del que más sabemos y de quién mejor entendemos sus motivaciones. Personaje desaprovechado totalmente es Denis Goldberg, interpretado por Ian Hart, otro militante detenido quien cumple varias cadenas perpetuas y es el líder de los presos políticos en la cárcel, y es también quien se opone al plan de la fuga.
 La historia es sencilla, por eso resulta amena de seguir y entretenida. A esto se le suma también un gran diseño de producción, que replica muy bien la Sudáfrica de fines de los 70.

 Pero ¿cuál es el problema? Es demasiado simple. De los protagonistas no sabemos casi nada, más allá de ver en algunas escenas a la novia y los padres de Tim. No hay desarrollo de sus personajes. Y lo peor: Se indica la cantidad de días que pasan, pero casi no hay mención de las veces en que el plan salió mal. y de todas las dificultades que debieron pasar. Por eso es que uno termina sintiendo empatía por el objetivo de escapar, pero no con la causa y motivación de los militantes. Y del único del cual conocemos más, Leonard, es ficticio.
 También hay que destacar que la cárcel parece bastante limpia y correcta para lo que uno puede esperar de una cárcel de un régimen como el apartheid, más allá de tratarse aquí de presos blancos. En general el ambiente es mucho menos sórdido de lo que uno podría pensar.

 Puede decirse que Escape from Pretoria, al ser una película corta y concreta, es efectiva, porque es llevadera y engancha. Pero al mismo tiempo, por ser tan corta y concreta, se pierde de desarrollar personajes y situaciones que tenían mucho potencial. El veredicto es positivo, pero no le sobra nada.


Nota final: 7,5. Se deja ver.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

martes, 11 de agosto de 2020

Irresistible - Muy poco


  En tiempos como los que corren actualmente se hace indispensable relajar un poco la mente y disfrutar de comedias en donde se satirice la política. Y si detrás suyo están dos de los responsables de The Daily Show las probabilidades de encontrarse con un buen producto son muy grandes.

 Irresistible (llamada aquí Un plan irresistible) es una película muy limitada. Consigue entretener, consigue divertir un poco. Pero sólo eso. Lejos está de ser una comedia ácida como podría parecer desde el inicio. Y al margen de las expectativas, hace agua por todos lados.

 Es la historia de un asesor del Partido Demócrata en Washington DC que se interesa por un ex-marine de un remoto pueblo rural de Wisconsin que tiene un discurso nacionalista y tradicionalista, muy lejos de los ideales demócratas. Aún así, este asesor se interesa en él y decide contactarlo para ofrecerle la candidatura para la alcaldía de su pueblo, desatando entonces un interés nacional en esta elección.
 El asesor Gary Zimmer es encarnado por Steve Carell, quien hace un muy buen papel. Lo mismo puede decirse del ex-marine Jack Hastings encarnado por Chris Cooper, de su hija Diana encarnada por Mackenzie Davis y de la asesora republicana Faith Brewster encarnada por Rose Byrne, quien mantiene una muy buena relación de amor-odio con Gary.
 El principal problema es que estas buenas actuaciones no consiguen opacar los grandes problemas que esta película tiene, que provienen del guión. Básicamente se pueden resumir en: Chistes que no dan gracia, intentos fallidos de humor cínico que salen mal, gags repetidos, humor basado en estereotipos mal hecho y giros de guión interesantes, pero muy mal ejecutados. La presunta crítica social queda diluida en este producto mediocre.
 Es por eso que el balance es negativo. Se puede rescatar como positivo quizás la banda de sonido, pero nada más que eso.

 En resumen, es una película que tiene la ventaja de ser corta y llevadera. Pero es mediocre a todas luces, porque no consigue transmitir el mensaje que quiere transmitir y el humor que contiene está muy diluido.

Nota final: 6. Dura menos de dos horas, eso la hace salvarse un poco.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

sábado, 1 de agosto de 2020

Resumen mensual de series: Julio 2020


Maldita (Netflix): Una versión renovada del mito artúrico, basado en una novela gráfica de Frank Miller y Tom Wheeler. Para resumirlo, se trata de un mundo en el que el centro de atención es Nimue (la dama del lago), una hechicera perteneciente a la raza inefable, portadora de la espada mágica. Arturo aquí es un bandolero y Merlín un borracho con poca magia encima. Se enfrentan a una orden de sacerdotes asesinos.
 En pocas palabras, la serie es mala. No es un desastre y se rescatan algunas cosas. El aspecto visual es uno de ellos. Pero en todo lo demás hace agua. La trama es confusa (aparecen cosas de la nada, demasiados personajes y subtramas en poco tiempo). Los efectos especiales dejan mucho que desear, algo imperdonable en una serie donde el elemento mágico es fundamental. Y en cuanto a las actuaciones... Devon Terrell como este Arturo sui géneris no hace un mal papel, pero es difícil ver a Arturo en él. Katherine Langford como Nimue sigue siendo Hanna Baker. Y Gustaf Skarsgard como Merlín sigue siendo Floki, aunque e justo decir que termina siendo el auténtico protagonista. Realmente aportan poco a personajes que ya desde el vamos están pobremente escritos.
 En resumen, esto parece mal fan fiction.
Lo mejor: Fotografía. Algunas actuaciones.
Lo peor: Los protagonistas. El guión.
Nota final: 6.