Hay que valorar siempre que un actor intente sacarse un personaje en el que quedó encasillado. Y si es una película del tipo thriller basada en hechos reales mejor aún. De allí que tuviera expectativas moderadamente buenas.
Escape from Pretoria es una película correcta y entretenida. Es muy efectiva en su objetivo de contar una buena historia y crear personajes con los cuales uno puede sentir cierta empatía. Pero no más que eso. Su sencillez es al mismo tiempo su punto débil, por lo que uno no puede dejar de pensar que se quedaron a mitad de camino.
Basada en hechos reales, cuanta la historia de dos blancos sudafricanos militantes del partido anti-apartheid Congreso Nacional Africano, encarcelados por hacer explotar bombas con folletos. Son encarcelados, pero eso no los detiene y tratarán de fugarse, no con un túnel sino fabricando sus llaves con madera.
Uno de esos militantes es Tim Jenkins, interpretado por Daniel Radcliffe. Ya sea por su aspecto (aunque los anteojos no lo favorecen) o por el acento sudafricano, aquí logra despojarse totalmente del karma de Harry Potter, y lo que es mejor, lo logra interpretando muy bien a su personaje. Su compañero Stephen Lee, interpretado por Daniel Webber, aunque aparece poco también hace un buen papel. El trío lo cierran con el francés Leonard Fontaine, interpretado por Mark Leonard Winter, quizás el personaje del que más sabemos y de quién mejor entendemos sus motivaciones. Personaje desaprovechado totalmente es Denis Goldberg, interpretado por Ian Hart, otro militante detenido quien cumple varias cadenas perpetuas y es el líder de los presos políticos en la cárcel, y es también quien se opone al plan de la fuga.
La historia es sencilla, por eso resulta amena de seguir y entretenida. A esto se le suma también un gran diseño de producción, que replica muy bien la Sudáfrica de fines de los 70.
Pero ¿cuál es el problema? Es demasiado simple. De los protagonistas no sabemos casi nada, más allá de ver en algunas escenas a la novia y los padres de Tim. No hay desarrollo de sus personajes. Y lo peor: Se indica la cantidad de días que pasan, pero casi no hay mención de las veces en que el plan salió mal. y de todas las dificultades que debieron pasar. Por eso es que uno termina sintiendo empatía por el objetivo de escapar, pero no con la causa y motivación de los militantes. Y del único del cual conocemos más, Leonard, es ficticio.
También hay que destacar que la cárcel parece bastante limpia y correcta para lo que uno puede esperar de una cárcel de un régimen como el apartheid, más allá de tratarse aquí de presos blancos. En general el ambiente es mucho menos sórdido de lo que uno podría pensar.
Puede decirse que Escape from Pretoria, al ser una película corta y concreta, es efectiva, porque es llevadera y engancha. Pero al mismo tiempo, por ser tan corta y concreta, se pierde de desarrollar personajes y situaciones que tenían mucho potencial. El veredicto es positivo, pero no le sobra nada.
Nota final: 7,5. Se deja ver.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

Al tratarse de una historia real no puede considerarse spoiler decir que finalmente nuestros héroes logran escapar de la cárcel. Los sudafricanos llegan a Tanzania y del francés no sabemos nada, ya que es una personaje creado para la película. Ni siquiera ese arco pudieron cerrarlo bien.
ResponderEliminarSi bien en el día final de la fuga tienen la dificultad de la llave de la última puerta, no puedo dejar de pensar que, por ser una cárcel de máxima seguridad, el escape fue demasiado sencillo. No sé si fue así realmente (cosa que me cuesta creer) o si lo simplificaron para la película. Pero fue muy poco realista.