sábado, 31 de octubre de 2020

The Witches - Totalmente innecesaria


  Quiero extenderme en el punto del título: ¿Es necesario hacer remakes de películas que ya están en el imaginario popular? Las Brujas de 1990 es casi una película de culto. Más allá de sus defectos es una maravilla, entretenida y perturbadora en dosis justas. No tendrá el mismo final que la obra original (y por eso Roald Dahl se enojó), pero nadie puede negar su calidad. Por más que tuviera a Robert Zemeckis y Guillermo Del Toro tras bambalinas, no tenía ninguna esperanza en esta nueva versión.

 The Witches de 2020 es una película pobre en todos los sentidos. No supera en nada a la original y si se la considera de forma independiente sale perdiendo en todo aspecto. No funciona como entretenimiento familiar, no funciona como comedia, y menos que menos como producto de terror. Por eso, la pregunta es ¿qué necesidad había?

 La premisa es la de siempre: Un niño cuyos padres murieron es criado por su abuela, quien le cuenta sobre las brujas. En una convención de brujas en un hotel el niño y un amigo que se hace en ese hotel descubren que una supuesta sociedad benéfica contra el maltrato infantil es una convención de brujas que quiere exterminar a todos los niños del mundo convirtiéndolos en ratones. Estos niños son convertidos en roedoras y junto a la abuela intentarán frenar a esas brujas y en especial a su líder mundial.
 Partiré diciendo que todos los personajes están muy por detrás de los de 1990. Dicho esto, el protagonista (¿Luke? nunca dicen su nombre) es interpretado por el niño actor Jahzir Kadeem y diré que hace un papel bastante digno, al igual que Bruno interpretado por Codie-Lei Eastick y la ratona mascota del protagonista, Daisy, interpretada por Kristin Chenoweth, quien resulta ser una niña transformada llamada Mary. Los tres hacen lo que pueden y les sale muy bien. En tanto que el protagonista adulto con la voz de Chris Rock no hace mal su trabajo, pero distrae demasiado saber que se trata de Chris Rock y resulta poco realista.
 Yendo a los adultos, la abuela (aquí no tiene nombre, ¿será también Helga?) encarnada por Octavia Spencer es más un personaje de exposición que otra cosa, y su faceta de curandera es poco explotado, por lo que no se puede apreciar todo su potencial. Stanley Tucci como Mr. Stringer apenas es un cameo y como personaje es bastante plano. Y Anne Hathaway como la Gran Bruja... quisiera poder decir algo mejor porque es una actriz que admiro, pero muy lamentable lo suyo. Sobreactúa sin tener la elegancia que tenía el personaje de Anjelica Houston, no es graciosa y tampoco consigue transmitir nada. Pero, insisto, esto es más que nada por el guion.

 Yendo al guion, la historia es excesivamente simple. Eso no es algo necesariamente malo, pero cuando deja tantas cosas en el tintero (la habilidad de curandera de la abuela, el pasado de Mary) o cuando las nuevas versiones de elementos de la historia son muy inferiores a las de 1990 (como la amiga de la infancia de la abuela) no son nada interesantes y están mal expuestos. Personajes que en la versión anterior tenían un poco más de desarrollo, si bien escaso pero suficiente, aquí no lo tienen en absoluto (los padres de Bruno). Por eso, insisto, el guion está mal hecho. Me pregunto si no hubiera funcionado mejor una secuela en vez de un remake.
 Y desde lo técnico la película sale perdiendo, especialmente en lo audiovisual. Hay un exceso de CGI, por momentos innecesario, que satura. ¿Por qué abusar de eso si con algún gato o ratón real en primer plano o con un buen maquillaje se podía hacer bien? Incluso ese exceso hace que ciertas escenas que podrían ser ligeramente terroríficas sean totalmente infantiles. Y eso lleva a otra crítica: Exceso de colores chillones.
 Por último, el mensaje político y racial que se deja entrever en alguna que otra escena. ¿Para qué? Sobre todo necesito que alguien me explique porque sale en una parte un cuadro con retratos de JFK, Bobby Kennedy y Martin Luther King.

 Entonces, tras varios puntos negativos, quizás sea el momento de referirse a lo positivo. Además de la actuación de los niños también puedo mencionar el final, más cercano a la novela original, que aunque mal ejecutado (como todo en esta producción) aportaba una premisa interesante. Es decir, una de las cosas que destaco lo hago por sus intenciones y no por su resultado final.

 The Witches de 2020 es una película que no hacía falta realizar. Ya que es inferior en todo sentido a la de 1990 y que fracasa en todos los sentidos, ¿por qué? Un desperdicio de productores y directores que quedará en el olvido.


Nota final: 6. No era necesaria.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

viernes, 30 de octubre de 2020

The Rental - Terror básico, pero efectivo


 El debut como director de Dave Franco, incursionando en el terror, en un subgénero un tanto explotado en los últimos tiempos, como es el terror en casas rentadas (You should have left, The Beach House, etc.). Realmente no tenía muchas expectativas. No esperaba encontrarme con un desastre, pero tampoco con algo revolucionario.

 La mejor manera de definir The Rental es decir que es una película de terror que cumple con el propósito de entretener y contra una buena historia. No aporta nada nuevo, seguramente no generará que gente muera de miedo, pero si logra transmitir un clima de tensión, y todo muy bien hecho desde lo técnico. Puede decirse que, sin ser una maravilla, es rendidora.

 La historia es sobre dos hermanos que deciden rentar una casa de verano junto a la playa junto a sus respectivas parejas. La tensión sexual prohibida y las discusiones internas salen a flote lentamente, mientras descubren que están siendo filmados. Y todo eso con el aliciente de saber que quien les alquila la casa no parece ser una buena persona.
 Charlie (Dan Stevens) no hace un mal papel como el protagónico, como tampoco lo hace el personaje de Josh (Jeremy Allen White), su hermano, ni su esposa Michelle (Alison Brie). Quien creo que se luce más que el resto es Mina (Sheila Vand), novia de Josh y socia de Charlie, con quien guarda ciertos secretos. En cuanto al propietario de la casa, Taylor (Toby Huss) aparece poco pero logra convertirse en un personaje bastante repelente y odioso.

 Todo está muy bien hecho. Desde lo técnico, un gran trabajo. El manejo de la cámara, la fotografía, el sonido, todo aporta al clima de tensión reinante.

 El problema de esta película es a la vez una de sus virtudes: Su simpleza. Incurre en bastantes estereotipos de las películas de invasiones domésticas o de slashers. Realmente su hora y media de duración tiene gusto a poco, siendo que la parte de la construcción de tensión estuvo muy bien manejada y podría haberse estirado más, así como muchos tópicos son apenas trabajados y podían tener un desarrollo mayor. Lo mismo se puede decir del final, que parece ser una resolución acelerada. En su defensa, deja las puertas abiertas a una secuela que puede resultar interesante y en ningún momento pierde su toque técnico brillante.

 Para concluir, The Rental no es una película que vaya a quedar en la memoria de los espectadores, pero tampoco buscaba ser esa clase de películas. Simplemente buscaba mostrar una historia de terror simple y sin ambiciones, ya vista, pero que nunca viene de más repasar. Teniendo en cuenta estas limitaciones y sin dejar de admitirlas, podemos afirmar que es una película correcta.


Nota final: 7,5. Simple pero cumplidora.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

jueves, 29 de octubre de 2020

Antebellum - Mucho potencial desperdiciado


 Puede decirse que el tema racial en EEUU, además del impacto en la vida social y política del país del norte, también influyó bastante en el cine, con muchísimas producciones de distinto tipo. Una de ellas, quizás de las mejores, fue Get out, de Jordan Peele. Es preciso tenerla en cuenta al hablar de la película que hablaremos hoy, porque parte de la estrategia de prensa fue emparentarlas por la presencia de algunos productores. Pero no hay ningún punto de comparación.

 Antebellum es una película bien hecha, y solo eso. Puede llegar a ser aceptable, porque se rescata desde lo técnico y desde las actuaciones. Pero no sobresale en nada más y el resultado final es bastante pobre. Una premisa interesante que podía aportar mucho más queda en la nada.

 Antes que nada, dos aclaraciones. Primero, la publicidad es engañosa porque no es una película de terror, siendo, en el mejor de los casos un (intento de) thriller. Segundo, como no vi ningún tráiler ni avance no sé hasta que punto las revelaciones y giros argumentales son un spoiler. Por eso hablaré lo menos posible de ello y dejaré casi todo el análisis de la trama para la sección de spoilers.
 Dicho esto, el filme cuenta dos historias paralelas. Por un lado, el de la esclava Eden, sometida a una plantación dependiente del ejército confederado, en donde debe presenciar y soportar todo tipo de abusos. La otra historia es la de una escritora afroamericana actual, llamada Veronica, que lucha por la igualdad tanto de género como de etnia. Las historias de ambas se conectan y ambas son interpretadas por Janelle Monae. Su actuación es de lo mejor de la película. Si bien son dos interpretaciones totalmente distintas el propio desarrollo de la historia explica esas diferencias.
 Listo, es todo lo que diré de la trama sin caer en spoilers.

 Lo bueno de esta película es su fotografía y su sonido, incluyendo la banda sonora. También creo que el diseño de producción de la plantación esclavista sureña está muy bien logrado. Realmente se logra recrear esa etapa. También hay otras actuaciones que merecen destacarse, como la del esclavo Eli (Tongayi Chirisa) o el general confederado interpretado (Eric Lange), quien hace muy bien de villano. También, aunque con un rol más discreto, la blanca racista del siglo XXI Elizabeth (Jena Malone).

 Lo malo es que es una historia muy compleja pero contada en muy poco tiempo, con giros demasiado bruscos mal explicados y con agujeros de guion. Además todo lo revelado merecía una explicación mayor, ya que deja muchas dudas y a la vez genera intriga de saber más. De la misma forma, el final también es bastante pobre, porque no dan muchos detalles sobre lo que pasó después.
 Respecto al mensaje, si bien es cierto que es un mensaje anti-racismo ya repetido hasta el hartazgo en películas y series en los últimos tiempos, el problema no es que se repita, sino que se intenta forzar en un par de escenas sin demasiada continuidad con todo lo anterior. Por lo tanto, el mensaje queda diluido.

 Para sintetizar, Antebellum es una película breve, que entretiene y que además tiene la virtud de haber sido muy bien producida. Pero comete varios errores. Primero, publicidad engañosa que aumenta falsamente expectativas. Y segundo, una trama que podía dar mucho más, pero que se resuelve tan rápido que no deja gusto a nada. Una verdadera oportunidad desaprovechada.


Nota final: 6,5. Muy poquito.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

miércoles, 28 de octubre de 2020

Relic - Interesante experiencia de horror


  Generalmente en esta parte del texto diría cuáles mis expectativas antes de ver la película. Pero en este caso eran igual a cero, porque no conocía a la directora Natalie Erika James, ni tampoco conocía mucho a las protagonistas. Sólo sabía que Jake Gyllenhaal estaba entre sus productores y que formaba parte de un subgénero de terror de intrigas familiares, como The Babadook (otra película australiana) o Hereditary.

 Relic es una de las mejores películas de horror de este 2020. A pesar de su escaso presupuesto consigue hacer un buen trabajo, oscilando entre el terror psicológico y el sobrenatural. Tiene algunos defectos, pero nadie podrá pasarla por alto. Además de transmitir sensación de tensión llega a tocar algunos sentimientos.

 La premisa es sobre tres generaciones de mujeres de una misma familia. La abuela, senil y solitaria, desaparece y llama la atención de su hija y su nieta, que van a buscarla. Al intentar ayudarla a superar sus problemas van descubriendo cosas más intrigantes sobre su casa y sobre su salud, tanto física como mental.
 La anciana, Edna, encarnada por Robyn Nevin, hace un excelente papel como anciana frágil y a la vez aterradora, que genera compasión y repulsión a la vez en sus justas dosis. Su hija Kay, encarnada por Emily Mortimer, también hace un buen papel, con sus contradicciones a la hora de tratar a su madre, sin saber si aislarla o estar encima de ella. Y por último, la nieta Sam, encarnada por Bella Hearthcote, es un buen personaje que actúa como mediador entre su madre y su abuela, y también tiene un interesante rol descubriendo más secretos de la casa.
 Desde el aspecto técnico hay cosas muy bien logradas. El trabajo audiovisual es brillante, incluso por sus limitaciones de presupuesto. El sonido y la imagen (incluyo el maquillaje o el CGI que se usa en algunas oportunidades) no están nada mal.
 La historia creo yo que está muy bien manejada. Es de esas historias en donde todo parece confuso, pero hacia el final todo se va aclarando. Le juega a favor ser corta (menos de una hora y media), lo que evita esas confusiones de más que suelen entorpecer la experiencia. Quizás como punto negativo el impacto de ciertas imágenes distrae un poco de la trama, pero, repito, todo se va aclarando.

 ¿Cuáles son los puntos malos de la película? A pesar que la trama central tiene una duración adecuada, siento que la película en sí podía durar un poco más. Hay ciertas situaciones que quedan en el tintero y creo que ameritaban un desarrollo mayor, aunque sea mínimo. Personajes y subtramas son apenas mencionados o insinuados y no se los vuelve a tratar. Incluso siento que el final (tranquilos, no hay spoilers aquí) podía haber dado espacio a otro final, más abierto. Pero estos puntos negativos son sobre aspectos que faltaron y no sobre el resultado final.

 Entonces, se puede finalizar diciendo que Relic es una buena película. No es el terror tradicional que asusta, pero si impacta y angustia. Dura poco, quizás deje con ganas de saber más, pero satisface largamente a los espectadores. Con sus limitaciones consigue narrar una buena historia aterradora, y creo que ese era el objetivo principal.


Nota final: 8. Una reliquia.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

martes, 27 de octubre de 2020

Gretel & Hansel - Aceptable y correcta


 Creo que debe ser la película cuya reseña llega más tarde. Todavía había cines abiertos cuando se estrenó. Como sea, mejor tarde que nunca.
 Diré que no soy muy amigo de cambiar cuentos clásicos, ya sea por corrección política o para hacerlos más "adultos". Por eso no tenía casi ninguna expectativa en esta reversión del clásico de los hermanos Grimm, dirigido por Oz Perkins, a pesar de haber escuchado alguna opinión favorable.

 Gretel & Hansel es, ante todo, una película que cumple con su misión. No es perfecta, no asusta mucho y comete varios fallos. Pero si logra transmitir una atmósfera de tensión, ofrece buenas actuaciones, tiene un buen aspecto técnico y por su breve duración se puede llegar a decir que entretiene. Para el público menos ambicioso puede resultar muy interesante.

 En esta nueva versión, los hermanos (en este caso, Gretel es mucho mayor que Hansel) deben dejar su casa por orden de su madre, y en su camino se topan con una casa con una misteriosa mujer. Y no, la casa no está hecha de dulces ni tampoco hacen un camino con migas de pan. Al mismo tiempo, como trasfondo, se cuenta la historia terrorífica de una niña con poderes de clarividencia que se vuelve una asesina despiadada y es abandonada en el bosque por su poder maligno. Las historias con el tiempo confluyen.
 Gretel es interpretada por Sophia Lillis, quien hace un excelente papel y demuestra que es una actriz con mucho futuro. La contraparte, la bruja interpretada por Alice Krige, aunque demasiado exagerada y sobreactuada, también tiene un buen papel. El niño Hansel interpretado por Sam Leakey, por el contrario, es bastante plano y si bien no llega a ser el típico niñito molesto si es bastante intrascendente. Quiero destacar a la niña del cuento inicial, interpretadas por Giulia Doherty y Beatrix Perkins, quienes no hablan y aparecen poco, pero logran transmitir mucho.
 Aspectos positivos hay muchos. Desde lo visual, un manejo de la fotografía casi perfecto que logra transmitir la tensión de las escenas, además de un diseño de producción brillante reconstruyendo muy bien las aldeas y las casas. También desde el sonido hay muy bien trabajo, incluyendo una banda de sonido muy bien hecha, incluso con sintetizadores.

 El problema viene, por un lado, con el guion, y por el otro por la edición. Es decir, los problemas vienen por como se cuenta la historia. Una trama breve es estirada innecesariamente con escenas random (lo cual es mucho decir para una película que no llega a la hora y media), la confusión sobre lo que es mentira o verdad es un recurso del que se abusa bastante y la resolución es demasiado apresurada. También se le suma que ciertos personajes aparecen y desaparecen porque si, sin que se los vuelva a mencionar.
 En pocas palabras, la película es corta (lo cual siempre es algo a favor), pero el tiempo estuvo mal empleado, y no hubiera estado mal que durara un poco más si tenía un mejor desarrollo.
 Con respecto a la cantinela del empoderamiento femenino, yo al menos no lo vi. Si es cierto que invertir los nombres en el título suena a feminismo barato, pero se justifica porque Gretel es la verdadera protagonista, como ya se dijo. También es verdad que hay ciertos diálogos entre la bruja y Gretel en donde se deslizan ciertas frases descolgadas que parecen forzadamente feministas, pero no modifican la puntuación general de la película.

 Para resumir, Gretel & Hansel no es seguramente la mejor película de terror del año. De hecho, quizás tampoco sea justo considerarla de terror, ya que más que asustar lo que hace es transmitir un asfixiante clima de tensión. Como sea, es disfrutable y se deja ver. Pero cuenta también con algunos importantes defectos que demuestran que se podría haber hecho algo mucho mejor.


Nota final: 7. No siempre alterar un clásico es tan malo.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

lunes, 26 de octubre de 2020

Peninsula - Decepcionante


  Que maravilla que fue Train to Busan de 2016, asquerosamente traducida en estos lares como Estación Zombi. Antes que Parasite (salvando las distancias) esta otra producción surcoreana nos voló la cabeza a todos. Terror sobrenatural que a la vez se veía tan cotidiano e incluso podía transmitir un mensaje. Por supuesto que estaba ansioso por ver la secuela, aunque no es técnicamente una secuela.

 Peninsula (o Estación zombi 2: Península) es, ante todo, una enorme decepción. Muy por detrás de su predecesora y como película individual fracasa en casi todos los aspectos. Quizás sea aceptable para el público menos exigente y amante del cine simplista y blockbuster, pero desde un punto de vista más objetivo es un producto, en el mejor de los casos, mediocre.

 Como bien dije antes, no se trata de una secuela, más bien se puede considerar un spin off. Se sitúa cuatro años después de la primera, y aquí la epidemia de zombis ya se expandió por todo Corea, que de golpe y porrazo nos enteramos que se unificó (!). Un barco se dirigía a Japón pero termina yendo hacia Hong Kong, con algunos coreanos exiliados que se convierten en mercenarios. Una de sus misiones es volver a su patria a buscar un camión lleno de dinero, en donde se encuentra con otros compatriotas suyas en situaciones bastante dramáticas.
 El protagonista es el militar Jung Seok (Gang Dong-won), quien se exilia en Hong Kong junto a su cuñado Chul-min (Kim Do-yoon). Allí ambos son enviados a Corea, en donde se topan con el grupo de sobrevivientes conformados por Min-jung (Lee Jung-hyun), una mujer que vive junto a sus dos hijas, la adolescente Jooni (Lee Re) y la pequeña Yu-jin (Lee Ye-won), y al abuelo Kim (Kwon Hae-hyo), quienes llevan tiempo intentando dejar Corea. Los villanos aquí están conformados por el grupo de desertores de la Unidad 631, un grupo de paramilitares dedicados a robar mercadería y capturar sobrevivientes para siniestros juegos con zombis. Dentro de este grupo sobresalen el sádico sargento Hwang (Kim Min-jae) y el cínico capitán Seo (Koo Kyo-hwan).
 Nombré todos los personajes juntos para descartar rápido este aspecto. Nadie sobresale, todas las actuaciones son planas y poco realistas. Ni los buenos, que no generan empatía, ni los malos que dan más risa que otra cosa. Quizás sobresalgan un poco las niñas. Extrañé realmente a los personajes del tren a Busan, que con sus contradicciones lograban que uno se identifique.

 El guion, realmente poco elaborado. Parece un mix de Mad Max con The Walking Dead. Una distopía (¿o será una ucronía? ¿o una predicción? si cambiamos coreanos por chinos y zombis por...), buenos muy buenos y algunos atormentados, malos muy malos que hacen sus propias reglas en medio de la devastación. Y todo es una excusa para mostrar fuego, tiros y explosiones. El supuesto mensaje que se transmite, que es el mismo de la primera ("los verdaderos monstruos son los humanos") queda totalmente desdibujado ante esta versión tan caricaturizada, me animaría a decir que es hasta infantil, ya que de hecho esta película es mucho menos gore y perturbadora que la anterior.
 Yendo al aspecto visual, tiene sus momentos. Algunas escenas están muy bien logradas, en especial en el cuartel de la Unidad 631. Pero generalmente es bastante pobre, con efectos poco realistas y un exceso de slow motion. Y dentro de la galería de lo malo no puedo no mencionar las escenas iniciales con esos estadounidenses explicando todo lo que pasó en los cuatro años. Inexplicablemente mediocre.

 Demasiadas cosas malas. Vamos a las buenas. Ya dije la actuación de las niñas, ya dije alguna que otra escena desde lo visual. Puedo mencionar el aspecto sonoro también. Y nada más. Aunque hay que admitir que pese a todo puede llegar a entretener.

 Sin duda que Península es una de las más grandes desilusiones cinematográficas de este año. Una película que allá en 2016 gustó mucho y con razón tiene como "continuación" esta otra, inferior en todos los sentidos. Más allá de ser secuela o no, es muy pobre y olvidable.


Nota final: 6,5. Que vuelva el tren.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

miércoles, 21 de octubre de 2020

The Trial of the Chicago 7 - Una de las mejores producciones del año


  Veamos. Se anuncia una película sobre una evidente bajada de línea en tiempos electorales en EEUU. Expectativa baja. Pero también se anuncia que contará con un gran elenco y que contará con guion y dirección de una luminaria como Aaron Sorkin. Por eso me preparaba para algo bueno, sin descartar algunos aspectos negativos.

 El juicio de los 7 de Chicago (como se la conoció acá) es con toda seguridad una de las mejores películas de este 2020. Con muchísimas cosas positivas y tratándose, en resumen, de una película llevadera y entretenida. Pero no es perfecta, y tiene ciertos detalles que afectan para mal la opinión definitiva.

 Está basada en un hecho real: Un juicio mediático que tuvo lugar en Chicago en 1969, en el que se acusaba a ocho militantes de izquierda (con el tiempo serían siete, ya que uno tendría un juicio aparte) de haber participado en una conspiración para realizar desmanes un año anterior durante una convención del Partido Demócrata. Al año siguiente, a iniciativa del gobierno republicano de Nixon, esos activistas son llevados ante el tribunal. La película cuenta como los abogados defensores de estas personas hicieron todo lo posible por demostrar su inocencia, aún a pesar de tener en contra al Gobierno y el Poder Judicial.
 Esos siete son: Thomas Hayden (Eddie Redmayne) y Rennie Davis (Alex Sharp) del grupo Students for a Democratic Society, Abbie Hoffman (Sacha Baron Cohen) y Jerry Rubin (Jeremy Strong) de la agrupación Yippies, David Dellinger (John Carrol Lynch) del National Mobilization Committee to End the War in Vietnam, y los independientes Lee Weiner (Noah Robbins) y John Froines (Daniel Flaherty). Yendo a las, desde el minuto cero el foco está puesto en los personajes de Redmayne, más serio y realista, y Baron Cohen, más descontracturado y casi un alivio cómico, quienes tienen hacen excelentes papeles y tienen buenos contrapuntos. Del resto, no se puede decir que hagan un mal trabajo, especialmente Strong quien tiene un par de buenas escenas, en tanto que Sharp y Carrol Lynch no hacen para nada mal su trabajo, pero aparecen demasiaso poco. Si hay que destacar que Robbins y Flaherty están casi pintados y es un error no darles más espacio, ya que ellos eran los "menos culpables" de todos y merecían un mejor desarrollo. Por otro lado, destaco que se muestren las diferencias metodológicas entre ellos, siendo que no todos eran igual de revolucionarios.
 Los abogados merecen una mención aparte. Leonard Weinglass (Ben Shenkman) cumple bien su rol, pero quien realmente es un protagonista es William Kunstler (Mark Rylance), que es uno de los mejores personajes. Lo mismo puede decirse del líder de Panteras Negras Bobby Seale (Yahya Abdul-Mateen II), el octavo acusado, quien tiene pocas escenas pero muy intensas y bien hechas, logrando tener un gran papel.
 Del bando de "los malos", el juez Julius Hoffman (Frank Langella) es bastante acartonado y básico, pero cumple discretamente. Si me pareció mucho mejor desarrollado el fiscal Richard Schultz (Joseph Gordon-Levitt), quien acusaba, asumiendo la responsabilidad que le dio el poder político, pero sin dejar su integridad de lado.

 Otros aspectos positivos son: Su banda sonora, el diseño de producción, todo el aspecto audiovisual, el montaje y ese estilo de docudrama que ayuda mucho a conocer el problema a quienes no somos estadounidenses ni sabíamos del caso. Pero por sobre todas las cosas, es una película ligera que se deja ver. El guion funciona, pero tiene algunos problemas que trataré en el siguiente apartado.

 Entonces, ¿qué es lo negativo? Por empezar, la película se centra demasiado en Abbie Hoffman, Tom Hayden y el abogado Kunstler, y no da mucha atención a los otros. Quizás sea por tratarse de muchos personajes, pero me hubiera gustado ver bastante más de Bobby Seale o del ex-procurador Ramsey Clark (Michael Keaton), quien apenas tiene un cameo. En estos momentos me pregunto si esto no hubiera funcionado mejor como miniserie, con un episodio dedicado a cada personaje.
 Otro problema es que la película por momentos es demasiado tendenciosa, y uno no puede olvidar que este filme se estrena en EEUU en un año electoral y en momentos de una gran ebullición social (si bien parte de esta no existía durante la producción). No es malo que tome partido, pero si es malo que se idealice tanto a los buenos como los impolutos y a los malos como los villanos desalmados. Pierde realismo con esto. Da la sensación de simplificar algo demasiado complejo.

 En resumidas cuentas, The Trial of  the Chicago 7 es una de las mejores películas de este año. Se le puede achacar con justa razón su parcialidad manifiesta demasiado explícita y su excesiva idelización. Pero eso no quita que se trate de un producto disfrutable, muy bien hecho, con grandes actuaciones y un guion que a pesar de todo no es denso y si es muy llevadero.


Nota final: 8,5. Más que 7.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

domingo, 11 de octubre de 2020

An American Pickle - Buenas intenciones, pero no rinde


  Aunque no es de mis comediantes favoritos reconozco el talento de Seth Rogen. Solo por eso imaginaba que esta película podía ser muy interesante, que las carcajadas estaban aseguradas y que seguramente podría tener un costado dramático muy bueno. Bien ¿pasa eso?

 An American Pickle es una película muy pequeña. Eso no necesariamente es malo, pero en este caso es una limitación enorme. Una historia que no podía dar mucho más, un mal manejo del humor y también un mal manejo del drama. No me animaría a decir que es mala, pero si tuviera que definirla con una palabra diría que es fallida.

 La historia trata sobre un aldeano judío de Europa Oriental que a principios del siglo XX debe emigrar a América por la persecución de los cosacos. Una vez en EEUU consigue trabajo en una fábrica de pepinillos, en donde queda atrapado en una tina de salmuera, no envejece y es rescatado un siglo después, en 1919. Al salir se reencuentra con su bisnieto, con un estilo de vida totalmente distinta y alejado de sus raíces judías. La película gira en torno a los cruces entre estas dos generaciones.
 Tanto Herschel Greenbaum como su bisnieto Ben son interpretados por Seth Rogen. Mientras Herschel es un conservador atado a sus costumbres y religión, Ben está adaptado al siglo XXI, tiene una vida más mundana y despreocupada y busca su crecimiento personal como creador de apps, en tanto que Herschel intentará ganarse la vida vendiendo pepinillos en salmuera, hechos con ingredientes tomados de la basura y agua de lluvia. En cuanto a la interpretación, Seth no hace un mal papel, pero creo que su versión del siglo XX es mucho mejor personaje que su versión actual. Como sea, es un buen trabajo, pero limitado por las propias limitaciones de la película. Por eso que no es memorable.

 ¿Cuáles son las limitaciones? Humor predecible y archi-repetido (otra vez alguien que no entiende como funciona el mundo actual), humor negro y ácido bien hecho pero desaprovechado totalmente. Los momentos dramáticos cerca del final hacen agua, porque los personajes realmente no tienen desarrollo (me refiero solo a los de Seth Rogen, el resto del elenco no vale la pena ni mencionarlo).
 El principal problema es que esta trama no daba como para una película, aún a pesar de tratarse de una película de hora y media. Hubiera funcionado mejor como episodio de una serie, incluso como sketch. El objetivo principal que motiva a Herschel, recuperar la parcela familiar en el cementerio judío, pasa un segundo plano y en lo personal me hubiera gustado ver más de 1919, porque lo que se ve es muy poco.
 Entonces, tras todo esto, ¿hay algo positivo? Diría que la puesta en escena de principios del siglo XX, aunque breve, está bien lograda. Muchos chistes están buenos. Y la corta duración le juega a favor, aunque como ya dije, aún así se estira demasiado.

 Es una pena tener que dar un veredicto negativo, porque se nota que es una película sin muchas pretensiones y además se deja ver. Pero las cosas como son, y estamos ante un producto mediocre que puede causar alguna que otra risa, pero falla en todo. Aún así, tampoco es un desastre inmirable. Es de esas películas que se ven y se olvidan al poco tiempo.


Nota final: 6,5. Bastante pobre.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

martes, 6 de octubre de 2020

I'm Thinking of Ending Things - Interesante experiencia


  Ay Charlie Kaufman. Como guionista nos diste cosas excelentes (Being John Malkovich, Adaptation, Eternal sunshine of the spotless mind), como guionista y director nada mal pero si demasiado pretenciosas (Anomalisa, Synecdoche New York). Por lo tanto esta película de Netflix me dejaba a la expectativa, porque a pesar de todo le depositaba mi confianza.

 I'm Thinking of Ending Things (Pienso en el final) es indudablemente una de las películas más curiosas de este 2020, porque es surrealista y casi experimental. Una trama confusa y bastante pretenciosa, pero que vale la pena seguirla. Es deprimente, si. Pero tiene sensibilidad y puede dejar importantes reflexiones. De todas formas, hay que aclarar que los espectadores que no quieran prestar atención y solamente entretenerse (totalmente válido) quizás no la encuentren buena.

 La premisa es muy básica: Una pareja en crisis. La película básicamente nos muestra a ambos hablando, ya sea discutiendo o riéndose, pero con la seguridad que van a romper porque ella no se siente segura. Al mismo tiempo se entrecruzan otras situaciones de otras personas, aparentemente desconectadas. Y sólo diré esto para no caer en spoilers, porque esta película es de esa clase en donde describir una sola escena puede ser peligroso.
 El protagonista es Jake, interpretado magistralmente por Jesse Plemons, a estas alturas uno de los mejores actores de la actualidad. Jake es un personaje no muy querible y que seguramente no generará mucha empatía, pero tiene un buen desarrollo y muy buenas escenas. Su novia, la mujer joven, interpretada por Jessie Buckley (quien parece ser la protagonista desde el inicio), también es un buen personaje, responsable de algunos de los discursos más intensos.
 Del resto del elenco, hay que destacar a los padres de Jake, encarnados por Toni Collette y David Thewlis, dos personajes irritantes que generan bastante incomodidad, aunque claro, esa era la idea, por lo que se puede que hacen un buen trabajo. Y por último, el conserje, encarnado por Guy Boyd, quien aparentemente no tiene relación con nada, pero hacia el final se logra entender mejor su rol. Aparece tan poco que no se puede hacer una crítica, aunque, nuevamente, esa era la idea.

 Es una película técnicamente muy bien hecha, con buena fotografía, buen diseño de producción, buena banda sonora y especialmente una edición de sonido que logra hacerte sentir parte de lo que pasa. Desde lo técnico transmite muy bien la tensión y desazón que se vive. También destaco las referencias a la cultura pop que nunca vienen mal (aunque siento que por momentos se abusa).

 Su defecto y a la vez virtud, lo más positivo y lo más negativo, es el guion. Si bien en una película de Kaufman eso no puede sorprender a nadie, en este caso siento que se pasó de rosca. Por momento realmente no se entiende nada de lo que pasa, ya que no hay ninguna clase de solución de continuidad. Eso le juega en contra, claramente. Sin embargo, conforme avanza la historia, uno puede darse cuenta de lo que está pasando y todo lo anterior empieza a cobrar sentido. En ese punto se puede llegar a decir que es una buena historia bien hecha, que además puede dejar alguna enseñanza. Aunque, como dije antes, es una película a la que hay que prestarle atención desde el minuto cero.
 Otra cosa que me parece negativa es su duración, siento que podría haber sido más corta.

 En resumidas cuentas, I'm Thinking of Ending Things es de esas películas que hay que ver, si es posible más de una vez, y obviamente descansando las neuronas entre veces. En un primer momento puede parecer mala, si se la analiza mejor es buena. Posiblemente a muchos les parezca un bodrio sin sentido (y no se puede no reconocer que algo de razón tienen). Pero vale la pena inmiscuirse en este mundo surrealista.
 Por último, en comentarios intentaré explicar qué pasó.


Nota final: 8. Que la primera impresión no sea la que quede.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

jueves, 1 de octubre de 2020

Resumen mensual de series: Septiembre 2020



Ratched - Primera temporada (Netflix): Esta miniserie me interesaba mucho, ya que iba a mostrar los antecedentes de ese personaje tan particular de Atrapado sin salida (es más rápido decirle así que el nombre entero, no sean malos), la odiosa enfermera Mildred Ratched. Todo auguraba que podíamos estar frente a una de las producciones del año, más sabiendo que contábamos con Ryan Murphy como productor y la actuación de Sarah Paulson, dos responsables de American Horror Story.
 En lo particular Ratched me gustó bastante. Me gusta el clima de tensión que genera, me gustan sus actuaciones y el apartado visual es magistral. Es una serie imposible de no ver, porque llama la atención instantaneamente. También debo decir que tiene un interesante desarrollo de los personajes, en especial de la enfermera y del asesino psicópata Edmund Tolleson (Finn Wittrock), los dos protagonistas.
 Aún así, la serie comete el error de tener un desempeño excelente en sus primeros 6 capítulos. A partir del sétimo y en especial el octavo (el último de esta primera temporada) todo se vuelve más acelerado. Agujeros de guion, decisiones apresuradas, personajes que aparecen, desaparecen y reaparecen de la nada. Fundamentalmente, se puede decir que en este punto la serie pierde su sutileza y lanza todo el desarrollo por la borda.
 En cuanto a la polémica por sus escenas perturbadoras... ¿qué esperaban? Hay que reconocer el trabajo de producción en hacerlas terriblemente perturbadoras pero sin ser demasiado explícitas.
Positivo: Actuaciones. Aspecto visual. Manejo del suspenso. Desarrollo de varios personajes.
Negativo: Demasiado corta, porque hacia el final se vuelve más grotesca y menos sutil, perdiendo su esencia.
Nota final: 8.



Cobra Kai - Temporadas 1 y 2 (Netflix): Momento ¿no es un resumen mensual? ¿qué hago entonces comentando una serie de hace dos años? En su momento la dejé pasar, pero esta vez la tuve que ver.
 Cualquier análisis que se haga a esta altura no tiene mucho sentido. Simplemente diré lo que es obvio: Es una serie muy entretenida, aún para quienes no nos criamos con la saga de Karate Kid (aunque es recomendable verla para entender mejor). Comedia (en ocasiones haciendo gala de un humor sarcástico, rozando el humor negro), acción, referencias a la cultura pop y la enorme actuación de William Zabka como Johny, aunque no se puede no mencionar el gran papel de Ralph Macchio volviendo a interpetar a Daniel. Todo esto referente a la primera temporada.
 En la segunda todo se mantiene, y encima se le suma el enorme papel de Martin Kove retornando a ser John Kreese. Sin embargo, no solo aquí todo está más leve, sino que hacia el final de temporada tiene un marcadísimo declive de su calidad. El problema: Johny y Daniel dejaron de ser los protagonistas, y ahora el centro de atención son los adolescentes. La historia de autosuperación y envidia queda diluida. Y a eso se le suma final totalmente anticlimática.
 Todo esto genera que la tercera temporada no me interese tanto, pero seguramente la vea. Le doy una chance más. Y además cuenta con la gran ventaja de ser una serie de episodios cortos que se pueden maratonear.
Positivo: Temporada 1. Actuaciones. Comedia. Acción. Referencias a la saga de Karate Kid y a la cultura pop. No es densa en absoluto.
Negativo: Temporada 2, que echa a perder el desarrollo de varios personajes. Final demasiado sombrío.
Nota final: Primera temporada 1: 9. Segunda temporada: 7.