lunes, 26 de octubre de 2020

Peninsula - Decepcionante


  Que maravilla que fue Train to Busan de 2016, asquerosamente traducida en estos lares como Estación Zombi. Antes que Parasite (salvando las distancias) esta otra producción surcoreana nos voló la cabeza a todos. Terror sobrenatural que a la vez se veía tan cotidiano e incluso podía transmitir un mensaje. Por supuesto que estaba ansioso por ver la secuela, aunque no es técnicamente una secuela.

 Peninsula (o Estación zombi 2: Península) es, ante todo, una enorme decepción. Muy por detrás de su predecesora y como película individual fracasa en casi todos los aspectos. Quizás sea aceptable para el público menos exigente y amante del cine simplista y blockbuster, pero desde un punto de vista más objetivo es un producto, en el mejor de los casos, mediocre.

 Como bien dije antes, no se trata de una secuela, más bien se puede considerar un spin off. Se sitúa cuatro años después de la primera, y aquí la epidemia de zombis ya se expandió por todo Corea, que de golpe y porrazo nos enteramos que se unificó (!). Un barco se dirigía a Japón pero termina yendo hacia Hong Kong, con algunos coreanos exiliados que se convierten en mercenarios. Una de sus misiones es volver a su patria a buscar un camión lleno de dinero, en donde se encuentra con otros compatriotas suyas en situaciones bastante dramáticas.
 El protagonista es el militar Jung Seok (Gang Dong-won), quien se exilia en Hong Kong junto a su cuñado Chul-min (Kim Do-yoon). Allí ambos son enviados a Corea, en donde se topan con el grupo de sobrevivientes conformados por Min-jung (Lee Jung-hyun), una mujer que vive junto a sus dos hijas, la adolescente Jooni (Lee Re) y la pequeña Yu-jin (Lee Ye-won), y al abuelo Kim (Kwon Hae-hyo), quienes llevan tiempo intentando dejar Corea. Los villanos aquí están conformados por el grupo de desertores de la Unidad 631, un grupo de paramilitares dedicados a robar mercadería y capturar sobrevivientes para siniestros juegos con zombis. Dentro de este grupo sobresalen el sádico sargento Hwang (Kim Min-jae) y el cínico capitán Seo (Koo Kyo-hwan).
 Nombré todos los personajes juntos para descartar rápido este aspecto. Nadie sobresale, todas las actuaciones son planas y poco realistas. Ni los buenos, que no generan empatía, ni los malos que dan más risa que otra cosa. Quizás sobresalgan un poco las niñas. Extrañé realmente a los personajes del tren a Busan, que con sus contradicciones lograban que uno se identifique.

 El guion, realmente poco elaborado. Parece un mix de Mad Max con The Walking Dead. Una distopía (¿o será una ucronía? ¿o una predicción? si cambiamos coreanos por chinos y zombis por...), buenos muy buenos y algunos atormentados, malos muy malos que hacen sus propias reglas en medio de la devastación. Y todo es una excusa para mostrar fuego, tiros y explosiones. El supuesto mensaje que se transmite, que es el mismo de la primera ("los verdaderos monstruos son los humanos") queda totalmente desdibujado ante esta versión tan caricaturizada, me animaría a decir que es hasta infantil, ya que de hecho esta película es mucho menos gore y perturbadora que la anterior.
 Yendo al aspecto visual, tiene sus momentos. Algunas escenas están muy bien logradas, en especial en el cuartel de la Unidad 631. Pero generalmente es bastante pobre, con efectos poco realistas y un exceso de slow motion. Y dentro de la galería de lo malo no puedo no mencionar las escenas iniciales con esos estadounidenses explicando todo lo que pasó en los cuatro años. Inexplicablemente mediocre.

 Demasiadas cosas malas. Vamos a las buenas. Ya dije la actuación de las niñas, ya dije alguna que otra escena desde lo visual. Puedo mencionar el aspecto sonoro también. Y nada más. Aunque hay que admitir que pese a todo puede llegar a entretener.

 Sin duda que Península es una de las más grandes desilusiones cinematográficas de este año. Una película que allá en 2016 gustó mucho y con razón tiene como "continuación" esta otra, inferior en todos los sentidos. Más allá de ser secuela o no, es muy pobre y olvidable.


Nota final: 6,5. Que vuelva el tren.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

1 comentario:

  1. La muerte de Chul-min estuvo bien manejada (ya era hora que alguien muriera por algo que no sean los zombis), aunque nadie explicó como sobrevivió todo ese tiempo en esas peleas contra los zombis. Simplemente dicen que sobrevivió y punto.

    Toda la secuencia de persecuciones hacia el puerto de Sencheon fue de lo más cliché y estereotípico que se haya visto en los últimos años, muerte de Hwang incluída. Y que cuando estuvieran cerca de subir al camión al barco apareciera Seon se veía venir desde el espacio, al igual que el sacrificio de Kim. La muerte de este último también fue bastante extraña. ¿Luego de que le disparen en el camión se volvió zombi y echó el camión para atrás? ¿Lo hizo con sus últimas fuerzas? ¿Fueron espasmos de muerto? Como sea, también bastante trillada la muerte de todos los mercenarios de Hong Kong a manos de la horda.

    Las escenas finales con exceso de slow motion al llegar el helicóptero de la ONU rayaban lo ridículo. Parecía que todos se tomaban su tiempo para hacer las cosas con el solo propósito de estirar esos minutos. Lo cual no tiene nada de malo si no fuera porque miles de zombis se acercan.

    Eso último de la soldada diciéndole a Jooni que van hacia un nuevo mundo y la adolescente respondiendo que el mundo anterior no era tan malo... WTF???? Hasta la moraleja es extraña.

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