martes, 6 de octubre de 2020

I'm Thinking of Ending Things - Interesante experiencia


  Ay Charlie Kaufman. Como guionista nos diste cosas excelentes (Being John Malkovich, Adaptation, Eternal sunshine of the spotless mind), como guionista y director nada mal pero si demasiado pretenciosas (Anomalisa, Synecdoche New York). Por lo tanto esta película de Netflix me dejaba a la expectativa, porque a pesar de todo le depositaba mi confianza.

 I'm Thinking of Ending Things (Pienso en el final) es indudablemente una de las películas más curiosas de este 2020, porque es surrealista y casi experimental. Una trama confusa y bastante pretenciosa, pero que vale la pena seguirla. Es deprimente, si. Pero tiene sensibilidad y puede dejar importantes reflexiones. De todas formas, hay que aclarar que los espectadores que no quieran prestar atención y solamente entretenerse (totalmente válido) quizás no la encuentren buena.

 La premisa es muy básica: Una pareja en crisis. La película básicamente nos muestra a ambos hablando, ya sea discutiendo o riéndose, pero con la seguridad que van a romper porque ella no se siente segura. Al mismo tiempo se entrecruzan otras situaciones de otras personas, aparentemente desconectadas. Y sólo diré esto para no caer en spoilers, porque esta película es de esa clase en donde describir una sola escena puede ser peligroso.
 El protagonista es Jake, interpretado magistralmente por Jesse Plemons, a estas alturas uno de los mejores actores de la actualidad. Jake es un personaje no muy querible y que seguramente no generará mucha empatía, pero tiene un buen desarrollo y muy buenas escenas. Su novia, la mujer joven, interpretada por Jessie Buckley (quien parece ser la protagonista desde el inicio), también es un buen personaje, responsable de algunos de los discursos más intensos.
 Del resto del elenco, hay que destacar a los padres de Jake, encarnados por Toni Collette y David Thewlis, dos personajes irritantes que generan bastante incomodidad, aunque claro, esa era la idea, por lo que se puede que hacen un buen trabajo. Y por último, el conserje, encarnado por Guy Boyd, quien aparentemente no tiene relación con nada, pero hacia el final se logra entender mejor su rol. Aparece tan poco que no se puede hacer una crítica, aunque, nuevamente, esa era la idea.

 Es una película técnicamente muy bien hecha, con buena fotografía, buen diseño de producción, buena banda sonora y especialmente una edición de sonido que logra hacerte sentir parte de lo que pasa. Desde lo técnico transmite muy bien la tensión y desazón que se vive. También destaco las referencias a la cultura pop que nunca vienen mal (aunque siento que por momentos se abusa).

 Su defecto y a la vez virtud, lo más positivo y lo más negativo, es el guion. Si bien en una película de Kaufman eso no puede sorprender a nadie, en este caso siento que se pasó de rosca. Por momento realmente no se entiende nada de lo que pasa, ya que no hay ninguna clase de solución de continuidad. Eso le juega en contra, claramente. Sin embargo, conforme avanza la historia, uno puede darse cuenta de lo que está pasando y todo lo anterior empieza a cobrar sentido. En ese punto se puede llegar a decir que es una buena historia bien hecha, que además puede dejar alguna enseñanza. Aunque, como dije antes, es una película a la que hay que prestarle atención desde el minuto cero.
 Otra cosa que me parece negativa es su duración, siento que podría haber sido más corta.

 En resumidas cuentas, I'm Thinking of Ending Things es de esas películas que hay que ver, si es posible más de una vez, y obviamente descansando las neuronas entre veces. En un primer momento puede parecer mala, si se la analiza mejor es buena. Posiblemente a muchos les parezca un bodrio sin sentido (y no se puede no reconocer que algo de razón tienen). Pero vale la pena inmiscuirse en este mundo surrealista.
 Por último, en comentarios intentaré explicar qué pasó.


Nota final: 8. Que la primera impresión no sea la que quede.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

1 comentario:

  1. Bueno, lo que pasó es que todo lo que vimos fue producto de la imaginación del conserje. Su novia en realidad nunca existió, lo que explica que a lo largo de la historia tenga tantos nombres y profesiones, y que en muchos casos ella comparta tantas cosas con Jake (citar libros que él tiene en su habitación, etc.). Eso también explica esos aparentes saltos temporales entre sus padres, que pasan de ser ancianos a ser más jóvenes sin aparente razón. Aquí me aventuro a decir (mi opinión) que las dolencias que tienen sus padres son en realidad dolencias del conserje proyectadas, incluyendo cierta senilidad. Me interesó también el rol de su perro, quien a lo largo de la película aparece vivo, luego en fotos, luego sus cenizas.
    Las constantes referencias a películas y poemas románticos (incluyendo esa brutal escena de Robert Zemeckis) las veo como una crítica a la cultura del amor que venden en la ficción. Me gustó también el tema del helado, que aparentemente viene de la nada, pero que resultaba de los recuerdos de una heladería de la niñez del conserje, y también entiendo que las que atienden la heladería sean las chicas de la escuela, las cuales según vimos al comienzo se burlaban del conserje, aunque por lo que se ve tiene buen concepto de una (casualmente la que la novia dice reconocer). El momento en el que Jake se obsesiona con la necesidad de tirar los recipientes en la escuela yo lo interpreto como el momento en el que el conserje ya no puede seguir sosteniendo sus fantasías y debe someterse a la realidad.

    Finalmente, Jake y su novia van a la escuela, en donde sus dobles bailan estilo Oklahoma! y el doble del conserje mata a Jake, y ahí aparentemente termina la fantasía. O no, porque después hay una última escena, con Jake "anciano" (en realidad maquillado) recibiendo un premio Nobel replicando el discuros de A beautiful mind, con todas las personas de sus fantasías (sus padres, su novia, las chicas de la escuela) maquilladas como aparentes ancianos (aunque me inclino a pensar que más que viejos la intención era mostrarlos como si estuvieran muertos), y termina cantando otra canción de Oklahoma! y es aplaudido por todos. La escena final es el auto del anciano sepultado en nieve, algo que a esa altura podía preverse, pero que es una escena muy bien manejada.

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