sábado, 12 de septiembre de 2020

Project Power - Buena premisa, mucho potencial, resultado regular


  Netflix últimamente viene dándole duro a sus películas propias. Con resultados dispares, porque algunas son mejores que otras, pero casi siempre con una gran producción detrás. En este caso nos topábamos con una película con un buen elenco, una premisa interesante y una clasificación R. Nada podía salir mal. O quizás si.

 Project Power (Proyecto Poder) es una película entretenida, pero solo eso. Buenos efectos, buenas actuaciones, pero nada más. Y es una pena, porque podía dar mucho más. En primera instancia uno podría decir que es una oportunidad perdida. Pero por otro lado contaba con varias limitaciones.

 La premisa es la existencia de una poderosa droga capaz de darle a quien lo porta 5 minutos de algún superpoder, así como puede causar la muerte. La policía, las Fuerzas Armadas y los narcotraficantes de Nueva Orleans están inmersos en esta red de corrupción.
 El protagonista es Art (Jamie Foxx), un militar retirado sobre quienes se hicieron experimentos y lucha por llegar a los distribuidores principales para encontrar a su hija, secuestrada por haber nacido con efectos de esa droga. Otro protagonista es la joven Robin (Dominique Fishback), una adolescente que se dedica a vender ese producto y luego se ve inmersa en esta lucha de Art. El trío lo completa Frank (Joseph Gordon-Levitt), policía que consume esa sustancia quien intentará salvar a Robin y terminar con esa red de tráfico. Los tres hacen muy buen papel, tienen buena química y tiene desarrollos interesantes, además de darse el lujo de tener algunos momentos cómicos. Del lado de los héroes nada que reprochar.
 Del lado de los villanos la cosa es más complicada, porque son totalmente planos y totalmente olvidables. Ni siquiera aparecen lo suficiente como para ser odiables. Me refiero a Biggie (Rodrigo Santoro) y la doctora Gardner (Amy Landecker), creador y principal distribuidor respectivamente de la droga Poder.

 Visualmente una película espectacular, con buenos efectos, buenas escenas de pelea y un buen CGI. Se le suma un genial aspecto sonoro, incluyendo una excelente banda sonora.

 Entonces ¿qué es lo malo? El guión peca de predecible y su desenlace no tiene ningún giro ni nada interesante. Por otro lado, la premisa, es decir la droga que otorga superpoderes protegida por un Estado corrupto, podía dar muchísimo más. Y sin embargo el resultado final es una secuencia de escena de acción que están muy bien y una vieja historia de un padre logrando salvar a una hija.
 Sin embargo, considero que era un problema insalvable. La película dura casi dos horas y no le sobra nada. ¿Había tiempo y espacio para más cosas? Yo creo que no. Por eso considero que esta película hubiera funcionado mucho mejor como miniserie o como una trilogía.

 En resumidas cuentas, Proyecto Poder no es mala, es simple. Acción pura y dura que entretiene. Pero para quienes busquen algo más elaborado seguramente les resulte poco. No por lo hecho, sino por lo que se podía haber hecho. De todos modos, es mejor quedarse con lo positivo.


Nota final: 7. Poder limitado.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

1 comentario:

  1. La película es tan predecible que el spoiler es obvio: Finalmente encuentran a Tracy, la hija de Art, en el barco. Allí tienen lugar varias escenas de pelea interesantes, aunque si tengo que quedarme con una me quedo con aquella que es filmada desde el ángulo de la mujer congelada en el tubo de vidrio. Está magistralmente hecha. De ahí que creo que el final es mucho menos intenso de lo esperado, si bien la escena de Art generando su onda expansiva destructiva está muy bien.

    Incluso es predecible el final, con un rap ligero mientras todos viven felices (Art yéndose con su hija, Frank revelando todo a la prensa, Robin con el dinero necesario para operar a su madre de la diabetes), luego de descubrir que Tracy tiene poderes sanadores.

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