Parece que el subgénero home invasion llegó para quedarse. No es que fuera particularmente innovador, ya que gran parte del terror de los 80 y 90 se basó en eso. Pero nunca viene de más para ofrecer películas livianas, sin muchas pretensiones más que generar suspenso.
Becky es una película que hace agua por todos lados. Salvo en las actuaciones y en algunos aspectos técnicos se trata de un producto mediocre, con fallas de todo tipo. Sin embargo, tampoco se puede ser muy duro a la hora de analizarlo. Es mala, si, pero entretiene mucho.
En esta historia se entrecruzan dos casos. Por un lado, una adolescente de trece años traumada por la muerte de su madre hace menos de un año, que se enfrenta por su padre por la nueva vida que él intenta establecer con su nueva pareja y el hijo de ella. Por otro lado, unos presos muy violentos se escapan de la cárcel y van a la casa de la familia antes nombrada en busca de una llave. A partir de allí se genera todo tipo de incidentes y tensiones.
La protagonista Becky es interpretada por la actriz juvenil Lulu Wilson, a quien ya vimos en producciones sombrías como Ouija: El origen del mal, Annabelle: Creation y La Maldición de Hill House. Si bien limitada por el guion (me explayo más abajo) nadie puede decir que haga un mal papel, ya que lo hace muy decentemente. El villano, el neonazi líder del grupo de presos, Dominick, es interpretado por Kevin James, quien se despoja de sus tradicionales papeles cómicos y ofrece un personaje interesante. Seguramente no será un villano recordado en la historia del cine, pero si hace muy bien su trabajo y convence. Del resto del elenco rescato al padre de Becky, Jeff (Joel McHale), a la pareja y madrastra de Becky, Kayla (Amanda Brugel) y Apex (Robert Maillet), uno de los secuaces de Dominick, quizás el más cercano, y quien tiene el desarrollo más elaborado, además de la protagonista juvenil. Y no puedo no nombrar a los perros de la familia, Diego y Dora, fundamentales en la trama.
Como punto positivo, diré que visualmente es muy atractiva. Tiene también un trabajo de edición muy interesante (la primera escena, comparando una escuela con una cárcel, es muy buena). Y el que quizás sea su mayor acierto: Consigue crear un clima de suspenso muy efectivo, que hace que por más mala o buena que pueda parecer uno inevitablemente se quede a ver qué pasa hasta el final.
Ahora bien, vamos a lo negativo. La historia es predecible (pecado mortal en una película de suspenso) y a la vez demasiado pretenciosa y exagerada, convirtiendo a Becky en una especie de John Wick adolescente rayando lo ridículo. Otro problema es el exceso de McGuffin que queda en la nada. También hay cuestiones sin explicar que no tienen sentido. Y el final deja cabos sueltos. En resumen, el problema que tiene esta película es su guion. Comienza bien, pero se desinfla demasiado rápido para dar lugar al impacto de ciertas escenas.
Becky no es una película que busque nada más allá que simplemente entretener y transmitir tensión en menos de dos horas. Por eso es que diría que es hasta recomendable. Sin embargo, no hay que confundir las cosas y hay que admitir que es simplista, predecible y muy exagerada. Y por más sencilla que pretendiera ser hay cosas que no se pueden dejar pasar.
Nota final: 6. Llevadera y olvidable.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

Cuando digo que la película va de mayor a menor se puede entender esto viendo las muertes, empezando por la espeluznante secuencia del hombre con sus hijos en la carretera. Luego, la de la perra, la del padre (previa tortura) y el tiro en la pierna a la madrastra. Pero desde que encuentran a Becky en su casita en el bosque todo se desmadra. Allí hay una inconsistencia: Ella tiene flashes de las muertes antes mencionadas ¿pero cómo las sabe, si ella no estaba cuando pasaron? Y además ¿cómo es que se convierte en esa mente criminal de un momento a otro?
ResponderEliminarLuego todo lo que sigue es exagerado y ridículo. La muerte del primer secuaz, gracias un arnés que salió de la nada y luego una serie de puñaladas con lápices. El segundo, atacado con una madera con un clavo, y luego rematado al caerse en agua y ser decapitado por el motor de un bote que manejaba Becky. En este punto me pregunto como un criminal tan sádico y estratega (ya que dice que estuvo nueve años diseñando ese plan) reclutó a dos inútiles tan grandes.
Hacia el final, al llegar el último enfrentamiento, se veía venir desde el espacio que Apex iba a salvar a Becky, y por cierto, muy buena la imagen del enfrentamiento entre ambos cuando él decide perdonarle la vida porque ya no podía soportar matar niños. Volviendo al final, la muerte de Dominick a manos de esa cortadora de césped es impresionable y realmente está bien hecha, pero de nuevo, se incurre demasiado en el gore solo por el amarillismo. Si me gustó mucho que remate a Apex de un tiro sin escuchar razones.
Finalmente ella es demorada por la policía que la interroga (no aclaran cómo llegó la policía, suponemos que la madrastra llamó en ese lapso en que Dominick deja de vigilarla, lo cuál es otro error infantil inexplicable) y allí termina, con ella comiendo unas gomitas y mirando a la cámara con miarada socarrona. Un final bastante ridículo.
Al final queda la gran pregunta ¿qué era esa llave? ¿por qué Dominick la necesitaba tanto? ¿por qué lo tenía la familia y se empeñaban tanto en cuidarla? ¿qué relación tenía la fallecida madre con ese grupo neonazi? Todo queda sin contestar. Quizás a lo largo del filme haya pistas que lo expliquen, pero tengo mejores cosas que hacer antes de verla otra vez.
Otra cosa ¿por qué el hijo de Kayla nunca demuestra ninguna emoción? Está siendo secuestrado, su madre recibió un tiro, su padrastro murió, y sin embargo, nunca llora, nunca se asusta, apenas se pone inquieto. Le quita demasiado realismo.