Con la tercera temporada de Jessica Jones se cierra entonces Marflix, las series ¿del UCM? exclusivas para Netflix. ¿Volverán en Disney+? El tiempo lo dirá. Por lo pronto hemos tenido grandes aciertos (temporadas 1 y 3 de Daredevil, temporada 1 de Jessica Jones, temporada 1 de Daredevil) y desaciertos (como The Defenders).
Jessica Jones, la historia sobre la detective y anti-heroína de Nueva York, tuvo una gran primera temporada y una segunda muy mediocre y olvidable. Por eso esta tercera temporada no provocaba mucho entusiasmo.
Esta temporada final mejora varias cosas de la segunda, pero lejos está de la primera. Puede decirse que no es mala ni buena, es regular
Krysten Ritter hace un excelente papel como Jessica, al igual que en el pasado, y demuestra que es un rol que le queda muy bien. Su hermana y ahora compañera Trish Walker, encarnado por Rachael Taylor, tiene una buena química con Jessica y demuestra un buen desarrollo, aunque en mi opinión un poco apresurado. El personaje había terminado muy bien en la segunda temporada, pero aquí su desarrollo se limitó a pocas escenas. Sin embargo, establecido como una nueva heroína o intento de heroína se vuelve muy interesante, a tal punto que pasa de secundaria a coprotagonista.
El problema viene por los otros personajes. En especial los nuevos. Erik Gelden (Benjamin Walker) tiene una relación interesante con Jessica, pero no se aborda bien y queda como un personaje insulso, aún a pesar de tener el poder de detectar la turbiedad en los pensamientos de otras personas para extorsionarlos. En tanto, el nuevo villano, el asesino psicópata Gregory Sallinger (Jeremy Bobb) no está a la altura de otros villanos de Marflix y no consigue transmitir nada. Es uno de los antagonistas menos carismáticos y que más sobreactúan en estas series.
Con respecto a los secundarios de temporadas anteriores, no puede decirse Jeri (Carrie-Anne Moss) o Malcolm (Eka Darville) hagan mal sus papeles o que sus arcos sean poco interesantes. Pero en lo personal me parecieron intentos forzados para darles más protagonismo y conectar sus historias con la trama principal. En cambio, Dorothy Walker (Rebecca De Mornay) si creo que hace un papel bastante rescatable, y el abordaje de su relación con Trish y Jessica está muy bien.
La trama promete. Es la transición de Trish a heroína con sus dilemas, y la aparición de un asesino como nueva amenaza, en tanto que Jessica trata de salvar a su hermana de convertirse en una asesina. Sin embargo, no está bien elaborada y da la sensación de hacerse muy a las apuradas y dejando cabos sueltos. Y eso conduce a otro gran problema: El final. Sin entrar al terreno de spoilers, no da la sensación de final abierto, sino de final inacabado. Quizás se haya grabado antes de que se confirmase su cancelación.
En tanto a otros aspectos, está muy bien logrado el diseño de producción. Las escenas de acción (que ahora también tienen a Trish como protagonista) están bien hechas. Y la serie sigue manteniendo el estilo noir que siempre la caracterizó. Por eso, desde lo técnico, no hay nada que objetar.
Por todo esto, se puede decir que es un final agridulce. Mejora mucho en cuanto a la decepcionante segunda temporada, pero sigue siendo un producto regular. Probablemente esto se deba, en primer lugar, a que la trama no estuvo bien manejada. Y en segundo lugar, a la escasez de aquello que hizo que la primera temporada sea tan memorable: Un villano memorable, como Kilgrave.
Nota final: 7. Buena despedida, pero no la mejor.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO




