Narrar la vida de uno de los escritores más influyentes del último siglo es complicado. ¿Cómo pudo JRR Tolkien crear un universo fantástico y volcarlo en las obras literarias más vendidas, llevadas también al cine (con suerte dispar)? Una vida con la Primera Guerra Mundial de por medio promete una buena historia.
No es el caso de esta película. Tolkien es una película con buenas intenciones y muchas potencialidades. Pero el resultado final no está a la altura, e incluso se puede considerar decepcionante.
Nicholas Hoult hace bien su papel como Tolkien. Pero el problema es que parece ser una historia random y no una historia específica. En otras palabras, no transmite la idea de ser el autor de El Señor de los Anillos. Y aquellas relaciones que se establecen se ven forzadas, porque la película da la sensación de ser sobre un tipo cualquiera y no especialmente sobre el escritor. Del resto del elenco hay poco para destacar, cumplen bien su trabajo Lily Collins como Edith Bratt (el gran amor de la vida de Tolkien) y los amigos de JRR, los integrantes de la fraternidad TCBS: Christopher (Tom Glynn-Carney), Geoffrey (Anthony Boyle) y Robert (Patrick Gibson). De los otros personajes, rescato especialmente al profesor Joseph Wright (Derek Jacobi), el filólogo que fue una gran fuente de inspiración para el protagonista. Y obviamente, Sam (Craig Roberts), quien acompaña a Tolkien durante la batalla del Somme y que será una clara influencia para el personaje de Samwise, es un personaje interesante.
El problema no viene por sus actuaciones. Viene por lo mal estructurada que está la película. Todo está mal manejado, con escenas cortas que podían tener más desarrollo, otras que quedan a mitad de camino (como la influencia de la guerra en la obra de Tolkien) y otras que merecían mayor profundidad (la relación con el profesor Wright, más escenas del TCBS). Las escenas de la guerra están bien pero no bien fragmentadas. Y el único aspecto que si se desarrolla casi plenamente es su historia amorosa. Por lo tanto, la película parece más un drama romántico que otra cosa, pero es totalmente evidente que no era la intención. Lamentablemente, otro problema es su corta duración. Siento que podría haber durado al menos 15 minutos más.
¿Qué hay de positivo? La fotografía, algunos efectos (en especial los de la guerra) y la construcción del contexto está muy bien hecho, ya que realmente se transmite una sensación de inicios del siglo XX.
En resumen, es una película bien hecha, bien actuada, pero mal ejecutada. Una historia que podía tener más desarrollo y termina con un resultado mediocre, que seguramente solo podría contestar a los fans de Tolkien. Casi como la trilogía del Hobbit.
Nota final: 6. Poco.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO




