jueves, 31 de enero de 2019

Creed II: Defendiendo el legado - Una obra de arte


 La saga de Rocky es indudablemente una de las más grandes maravillas de la historia del cine. Claro que con matices, porque no todas son igual de buenas y algunas son muy mediocres. Pero nadie puede dudar que su importancia y de la calidad de al menos dos de sus exponentes: Rocky y Rocky Balboa (la 1 y la 6 para los despistados).
 En 2015 surge Creed como un spin off y a la vez continuación de esta maravilla. Sería injusto llamarla "Rocky VII", porque si bien el querido personaje de Stallone tiene un gran papel, el nuevo protagonista, Adonis, demostró ser respetable e interesante. Como resultado, tuvimos una gran película.

 Así llega Creed II, con la premisa de traernos la revancha de la pelea de Apollo vs. Drago, pero con los hijos de ambos. La película lo tiene todo: Drama, acción y una buena dosis de fanservice. Y desde lo técnico también se destaca. En resumen, una genialidad absoluta.

 Adonis Creed, el personaje de Michael B. Jordan, muestra un desarrollo muy positivo. Por momentos heredero de su padre y por momentos heredero del entrenamiento de Rocky. Y Michael nos recuerda porque es una de los mejores actores de la actualidad.
 Su novia Bianca (Tessa Thompson) hace un papel muy bueno también, como su soporte emocional, mostrando una buena química. Y debe sumarse la trama respecto a su hija y su posible sordera, que le añade a la película buenos momentos emotivos.
 Respecto a su contendiente, Viktor Drago, no debemos olvidar que no estamos frente a un actor, sino frente a un boxeador, Florian Munteanu. De ahí que no lo veamos protagonizar grandes escenas ni mostrar su potencial. Pero con lo visto alcanza, y hace un papel más que digno. Similar al de Ivan Drago en la cuarta. Y una mención para la escena en la que golpea a Adonis arrodillado y es descalificado. Muy bien hecha.
 Y hablando de la cuarta, momento de mencionar a los veteranos. Sylvester Stallone, como en cada una de estas películas, demuestra que nació para ser Rocky. En esta nueva faceta de entrenador y consejero se nota su evolución hacia un personaje más profundo y sabio. Si bien, por no tratarse de la saga principal, pierde algo de protagonismo, no desentona para nada.
 Dolph Lundgren como un veterano Ivan Drago también hace un muy buen rol. Aunque podría decirse que bastante estructurado no debe olvidarse que así era originalmente. Sin embargo, aquí muestra facetas diferentes, un costado más humano y más reflexivo. Y sus cruces con Rocky son espectaculares.

 Dejando de lado las actuaciones, la película desde lo técnico está muy bien hecha. El trabajo de sonido es sobrecogedor y aporta mucho a las emociones. La banda sonora, muy bien también. La fotografía es palabra mayor, con escenas brillantemente filmadas y una edición espectacular (en especial, recordar el entrenamiento de Adonis).

 ¿Hay algo malo? Poco, pero debo decir que por momentos la trama se me hizo algo previsible (no así el final, y no digo más para no spoilear) y no dejaba de pensar en que se les fue la mano con la reversión de Rocky IV.
 Por otro lado, me gustó mucho la relación entre Drago y su hijo, pero siento que faltó algo. Me hubiera gustado más desarrollo de ese tema o quizás alguna mención en películas anteriores, porque daba la sensación de que todo ese odio había surgido de la nada.

 En síntesis, una gran película. Y el mejor cierre para el personaje de Rocky.


Nota final: 8,5. Otra vez, lo hicieron.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

1 comentario:

  1. La pelea final es ALUCINANTE, desde todo punto de vista. De las mejores peleas que vimos en esta saga y comparable a la de la primera. Y las canciones que ponen le dan más emoción.

    De todas formas, como dije anteriormente, el final si que me sacó de órbita. Que Drago decida salvar a su hijo arrojando la toalla me pareció una jugada maestra. Y además disfruté mucho que estos dos personajes tengan un cierre tan digno, al intentar recomponer su relación luego de entender que no valía la pena acumular tanto odio. Mención aparte para los cameos de Brigitte Nielsen, no dice casi nada pero le aporta bastante.

    No me quedó claro si Rocky se había curado del todo de su cáncer, porque en una escena se lo ve consumiendo unas pastillas. Pero es muy reconfortante saber que finalmente pudo reconstruir la relación con su hijo. Y también muy buena la escena en que se se lo ve sentado solo sin involucrarse en el momento de gloria de Adonis. Muy conmovedor.

    En cuanto a Adonis, tengo ganas de volver a verlo, pero me da algo de desconfianza que ya no esté Rocky. No obstante, por lo visto en estas dos entregas, creo que se ganó el derecho a una tercera parte.

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