Receta para hacer Máquinas Mortales: Abundante Waterworld, unas cucharadas de Los Juegos del Hambre, una pizca de Mad Max y varias partes de Solo: A Star Wars Story a gusto. Mezclar todo, y lo que salga presentarlo en un molde.
Al saber que esta película la producía Peter Jackson no sabía bien que esperar. Como director Jackson nos dio una de las mejores trilogías de la Historia, El Señor de los Anillos. Y también como director nos dio una de las peores trologías de la Historia, El Hobbit. El cielo y el infierno, desde Nueva Zelanda.
Sin embargo, verla sin expectativas no ayuda. La película es muy mala en casi todos los aspectos. Sólo se puede rescatar su calidad visual, que tampoco es nada épico ni nada que no se haya visto antes. Realmente no se salva nada de esta producción.
La idea de un futuro post-apocalíptico en donde las grandes potencias son ahora vehículos gigantes que capturan otras ciudades pequeñas y enfrentan a grupos de resistencia que quieren ciudades fijas puede ser interesante. Pero pasar esas ideas de una novela a un medio audiovisual puede resultar problemático. Y este es el caso: El contexto no queda claro, no se explica bien cómo se llegó a esa situación y la historia puede resultar pretenciosa y, hay que decirlo, absurda. Probablemente en forma de trilogía o incluso de miniserie esto hubiera funcionado mejor. Pero así, planteado en una sola película de dos horas, el resultado es muy deficiente.
No ayudan tampoco las actuaciones. Hugo Weaving como el villano Thaddeus Valentine es probablemente lo más rescatable, pero aún así hace una actuación bastante olvidable, demasiado sobreactuada y tratando de imitar su papel como el agente Smith en Matrix. Del resto de los pocos actores (Hera Hilmar como Hester Shaw, Robert Sheehan como Tom Natsworthy, Jihae como Anna Chang) no hay nada para destacar: Todas actuaciones planas y sin ningún carisma.
Párrafo aparte para Shrike (Stephen Lang), el androide que intenta capturar a Hester... las escenas en las que aparecía daban altas dosis de vergüenza ajena. El CGI era bueno, pero la copia barata de Terminator era paupérrima.
Dicho todo esto ¿qué se puede rescatar? Como dije antes los efectos visuales. Pero al mismo tiempo, no son nada demasiado espectaculares ni nada que no se haya visto antes. Si es cierto que yendo hacia el final, en escenas de batallas aéreas, la cosa se pone más interesante. Pero aún así tampoco logra trascender.
Estamos frente a una película que tiene serias posibilidades de ser la peor película del año. Un filme que pretendía iniciar una saga o al menos llegar al estatus de culto. Pero es difícil que pase, porque lo negativo pesa, y mucho.
Nota final: 5. Una pena.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

Vamos a ver ¿todos esperábamos que al final Valentine fuera el padre de Hester? No lo dice, lo dan a entender. Pero si lo decía era para salir a prender fuego edificios.
ResponderEliminarComo dije en el texto, hacia el final la película se vuelve visualmente más interesante, pero solo visualmente. Los malos son derrotados y hacia el final todos viven en paz y la parejita termina mirando el horizonte. Si, así de estereotípico y simplista.
Insisto con que el argumento estuvo pésimamente manejado, y que hubiera estado mejor que esta batalla final la viéramos hacia el final de una trilogía o en una miniserie, para lograr más acercamiento a los personajes y entender bien todo lo que había pasado. Pero por otro lado, entiendo también que esto necesitaba de un gasto enorme. Por lo tanto, la mejor conclusión a la que puedo llegar: NUNCA DEBIÓ HACERSE ESTA PELÍCULA. Punto.