Otro live action de Disney, una tendencia que parece haber llegado para quedarse. Y en este caso se trata de un remake de una de las estrellas del renacimiento de Disney de los 90, que contó en su staff con el inolvidable Robin Williams como el Genio, y con una banda de sonido que quedó en la memoria del público.
Su versión live action de 2019 no queda muy por detrás, pero tampoco consigue superarla. Se puede afirmar que no es mala, tampoco es buena. Es intrascendente. Tiene buenos momentos pero no destaca en nada. Es correcta y ya está. Entretiene, pero no más que eso.
Quien desde los trailers y la publicidad intentaba comerse la película era Will Smith como el Genio, tan criticado por su aspecto visual. Su papel en la película está bien hecho. Obviamente sin superar el original (y no sólo por tratarse de Robin Williams, sino por las limitaciones con respecto al cine animado), pero no está nada mal. Es carismático y tiene buenas escenas.
Pero quien realmente considero que hace un muy buen papel y se come la película es la princesa Jazmín, es decir, Naomi Scott. Además de actuar muy bien su personaje es muy interesante, mucho mejor que las típicas princesas Disney que son prácticamente secundarias. Ella es una joven con personalidad que se hace escuchar y no se queda callada. Ojalá dentro de poco tengamos la película de princesas que Wifi Ralph dejó entrever.
En cuanto a otras actuaciones no hay muchas cosas para destacar. El protagonista Aladdin, encarnado por Mena Massoud, no sobresale y es bastante plano. No se puede decir que actúe mal, de hecho lo hace bien, pero no transmite nada. Algo parecido con el villano, el visir Jafar aquí encarnado por Marwen Kanzari, quien de villano no tiene nada y no se ve ni una milésima de siniestro de lo que se veía su contraparte animada. Otro protagonista, el Sultán (David Negahban) tampoco llega a ser querible como lo era el original. Un personaje nuevo de esta nueva versión es Dalia, la criada de Jazmín, interpretada por Nasim Pedrad, e interés romántico del Genio. Hace muy bien su trabajo, pero se la ve muy poco y podía resultar interesante.
En otros aspectos, desde lo visual, desde el diseño de producción, está muy bien hecha, pero con una gran falencia: Muy reducido. En ningún momento pareciera que Agrabah es una ciudad, parece apenas un fuerte con un suburbio.
El CGI me pareció muy positivo. Aunque se ve un poco artificial, pero eso es inevitable al pasar una película como esta al live action. Me gustaron especialmente los animalitos, el mono Abu y el loro Iago. Y obviamente, me gustó la alfombra. Pero tuvimos poco del tigre Rajah.
Sin ser yo un amante de los musicales, los números me parecieron bien. Aún teniendo en cuenta las limitaciones visuales que dije antes.
¿Alguna otra cosa negativa? El guión me pareció que tenía algunas lagunas. Hubo giros innecesarios y otros anacrónicos. Pero eso queda para la sección de spoilers en comentarios.
Al igual que en otros casos, la pregunta es ¿era necesario hacer esto? Es cierto que esta versión de 2019 presenta algunas cosas diferentes y mejores a la de 1992. Pero la versión animada ya es un clásico y siento que no era necesario hacer algo como esto. En la comparativa live action siempre va a perder con la animada, y como película en sí se notará siempre forzada y con cosas que, la gente que no vio la original, no entenderá. Entonces, repito la pregunta ¿es necesario?
Nota final: 6. Está bien y listo.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

Faltó la escena de Jafar como cobra. Entiendo que ya era demasiado CGI, pero ¿tanto costaba?
ResponderEliminarEl final del Genio casándose con Dalia... a ver, varias cosas. Lo primero, el inicio de la película con él contándole la historia a sus hijas me pareció sin sentido, ya se sabía desde el momento uno que ese era el Genio. Hubiera estado mejor simplemente una escena final con ellos. Por otro lado, me gustó la relación entre Dalia y el Genio, pero hubiera querido verlos en un par de escenas más. Y el final con ella contando como sería su futura familia me pareció que no tenía gracia y era forzado.
Respecto al final de Jazmín como sultana, otro anacronismo innecesario y absurdo. En una sociedad islámica medieval ¿una mujer gobernando y pudiendo cambiar las leyes a su antojo? Yo entiendo que es necesario empoderar más a las princesas Disney, pero esto es exagerado y poco creíble.