La primera parte de Maléfica no me gustó nada, salvo en algunos aspectos técnicos y la actuación de Angelina Jolie. Si bien la intención era positiva me pareció un insulto, por un lado al clásico La Bella Durmiente y por el otro al personaje de Maléfica, uno de los mejores villanos de Disney. Si la intención era reversionar la historia y darle más protagonismo no funcionó.
Por lo tanto, no tenía ninguna expectativa para su segunda parte. Y aún así, Maléfica: Dueña del mal es una película total y absolutamente mediocre, con algunos puntos fuertes pero que en general arroja un resultado negativo.
La historia transcurre un tiempo luego de la primera, con una Aurora ya consagrada como reina de los páramos y reconocida por las criaturas mágicas y enamorada del príncipe Phillip, cosa que su protectora Maléfica rechaza. Cuando es el momento de consagrar la unión entre ambos en el reino de Ulstead empiezan los enfrentamientos entre los humanos y los seres mágicos. En esta última parte aparecen en escena las hadas oscuras similares a Maléfica, quienes declaran la guerra.
Un primer problema que esta película presenta es que está repleta de clichés y lugares comunes. Es una historia que prácticamente uno podría ir haciendo sobre la marcha, porque se cae en lo típico de una moraleja sobre naciones enemigas que se odian por ser diferentes con una historia romántica en el medio. Pierde de esta forma uno de los pocos aspectos positivos de su predecesora, que intentaba mostrar una historia fuera de lo común (aunque no lo conseguía del todo).
Respecto a las actuaciones, tenemos dos grandes protagonistas. Por un lado, Maléfica encarnada por Angelina Jolie quien vuelve a hacer un buen trabajo como anti-heroína y heroína a la vez. Por el otro, la ambiciosa reina Ingrith encarnada por Michelle Pfeiffer, quien oculta sus intenciones de masacrar a los seres mágicos y las hadas, la cual también es un buen personaje. Pero ambos se encuentran limitados por el guión antes mencionado.
Algo similar se puede decir de la Aurora de Elle Fanning, quien tiene más protagonismo que en la anterior, pero no deja de tener un desempeño bastante pobre por lo plano del argumento. Y también se puede decir lo mismo del rey John, interpretado por Robert Lindsay, quien es el rey bueno que quiere la paz entre los pueblos, pero aparece poco. Del bando de las Hadas Oscuras, muy poco potencial desarrollado de Conall (Chiwetel Ejfoor) y Borra (Ed Skrein), cuya historia podía ser interesante pero se queda a mitad de camino. En cambio, roles olvidables de otros personajes, como el principe Phillip (Harris Dickinson, ¿por qué no fue otra vez Brenton Thwaites?) o las tres hadas Knotgrass (Imelda Staunton), Thistlewit (Juno Temple) y Flittle (Lesley Manville). Por último, Dival el cuervo (Sam Riley) pasa a ser un alivio cómico bastante insufrible.
Visualmente es una película sobrecogedora (si bien por momentos los efectos especiales pueden saturar) y como entretenimiento para toda la familia funciona bien, sin dejar de destacar que las escenas de batalla son de lo mejor, al igual que en la primera parte. Pero eso no alcanza para decir que es una buena película, porque es tan básica que no sobresale en nada.
La mejor forma de resumir esta película es decir que comienza siendo una reversión de Shrek 2, luego pasa a tomar cosas de Game of Thrones (quien la haya visto sabrá de qué hablo) y de la trilogía del Hobbit, y todo esto espolvoreado con cosas de Avatar. ¿Puede salir algo bueno de eso? Para nada. El resultado es mediocre.
Nota final: 6. Colorín colorado, este live action ha fracasado.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

El plot twist de Ingrith como encargada de secuestrar hadas para experimentar con ellas sustancias que las aniquilarán fue muy predecible y desde el primer momento se veía venir. Estuvo muy mal trabajado.
ResponderEliminarLas escenas de batalla entre las Hadas Oscuras estuvieron muy bien, aunque no entendí en qué animal se supone que se convirtió Diaval ¿será que los encargados del CGI estaban haciendo un oso pero se olvidar de quitarle el pico de cuervo? Pero toda la secuencia de Aurora llamando Maléfica a su madre, ella sacrificándose para salvar a su "hija" y luego reviviendo de entre los restos... más cliché imposible.
Por otro lado, no entendí bien lo del hechizo de la rueca usado contra John (por cierto ¿por qué nadie destruyó esa rueca en todo ese tiempo?). Si era el mismo hechizo ¿no bastaba con que su hijo Phillip le de un beso, como el que Maléfica le dio a Aurora, para despertarlo? Por cierto, fue otro plot twist predecible que desde el momento uno era esperable, y totalmente innecesaria la escena en la que Ingrith habla con él al oído. Parece que subestiman al público al creer que no es capaz de interpretar algo que ya era obvio.
Aunque detesto a las tres hadas, el sacrificio de Flittle fue una buena escena, aunque la muerte de la colaboradora de Ingrith, simplemente cayéndose, fue paupérrimo. Obviamente, por si alguien no sabía, cuando hablo en el post de Game of Thrones me refiero al intento de Ingrith por asesinar (convirtiendo en plantas) a todas las hadas encerrándolas en un casamiento. La versión Disney de la Boda Roja.
El destino final de Ingrith, convertida en cabra, fue original y confieso que me sorprendió, ya que creí que iban a volver a recurrir a matar a un personaje arrojándolo de lo alto, como pasó con Stefan. No obstante, no me creí para nada que todo terminase con risas, ni tampoco me creí que nadie castigase al ser mágico encargado de los experimentos. Y la escena final, una boda ultra-trillada con chistes tontos y un guiño a La Bella Durmiente con el cambio del color del vestido de Aurora, fue lamentable.