Voy a confesar: Esta película la vi con cero expectativas, a pesar de ser dirigida por el multipremiado Ang Lee. La premisa me parecía poco interesante y, sin desmerecer el trabajo de un actor nominado al Oscar como Will Smith, protagonista de grandes películas en el pasado, lo cierto es que últimamente su material cinematográfico es bastante pobre. También le sumo ciertas reseñas negativas que había leído previamente. En síntesis, la película la vi esperando lo peor. Y no llegó lo peor, pero estuvo cerca.
Gemini Man (o Proyecto Géminis por estos pagos) es una película con poco para rescatar. Técnica y visualmente algunas cosas destacables, actuaciones aceptables que no sobresalen y una premisa poco profunda y predecible. No es un desastre total y no es la peor del año, pero si es de lo más olvidable.
La historia relata el caso de un prestigioso francotirador de la Agencia de Inteligencia de la Defensa atormentado por su trabajo que está pronto a retirarse, pero que es perseguido por su agencia. Para encargarse de matarlo convocan al Príncipe del Rap a un clon joven suyo.
Se puede resumir esta cinta como una secuencia constante de clichés, lugares comunes y recursos ultra gastados. Un desertor perseguido por sus ex-superiores, una fría máquina de matar como enemigo, un villano loco, el carismático protagonista badass acompañado de un sidekick simpático y un interés romántico que es una chica ruda. Se le suman escenas que confunden, en donde hay personajes que aparecen o desaparecen sin dar explicaciones. Todo esto con explosiones, disparos, peleas, reflexiones filosóficas sobre el bien y el mal... Para decirlo en una sola palabra BASURA. Y hay que sumar que el principal motor del conflicto, la clonación, es un tema que hubiera estado bien para una película de hace 30 años, pero a esta altura suena ridícula.
Quizás lo más o menos rescatable sean los efectos. Pero ahí también falla, porque por momentos saturan, algunos se ven muy poco realistas y por momentos es una ensalada de recursos en donde nada queda claro y se vuelve confuso. Visualmente si es agradable a la vista, pero solo eso.
Vamos a las actuaciones: Will Smith como el francotirador Henry Brogan es el típico héroe solitario de estas películas, por lo que es un personaje chato sin nada para rescatar, cosa rara en un buen actor. Su versión joven, su clon llamado Junior, es un personaje totalmente diferente, nace como una máquina de asesinar y luego tiene cierto desarrollo. De los dos, el clon me pareció más interesante, pero de nuevo, un personaje cliché. Respecto a los efectos de rejuvenecimiento, en general estuvieron bastante bien.
Del resto del elenco, se los puede catalogar como estereotipos sin mucha vida. Mary Elizabeth Winstead como Dani, la amiga e interés romántico; Benedict Wong como Baron, el simpático colaborador; y Clive Owen como Clay Varris, el villano que juega a ser Dios. No es que actúen mal, pero están a tono con el nivel mediocre de toda esta producción.
Para finalizar, es posible que esto resulte entretenido. Pero hay que ser justo y estamos frente a una película mala. Una gran producción desperdiciada con un guion lamentable.
Nota final: 5,5. Espero que nunca clonen a esta película.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

ResponderEliminarNo hay ninguna clase de spoiler posible, porque la película se escribe a sí misma mientras una la ve, por lo predecible y básica que es. Junior se redime y se vuelve bueno, Henry lo adopta como hijo (o algo así) y decide matar él a Clay ya que él ya es atormentado y todo termina con un coqueteo simpático entre Henry y Dani y una escena en la que sólo faltaba que el Will Smith viejo le diga al joven que no deje que nadie le diga que no puede hacer algo.
Por el terrible fracaso que representó es obvio que no tendrá secuela ni nada parecido. Simplemente queda esperar que Ang Lee en un futuro deje de darle tanta bola a los efectos para volver a la profundidad de las tramas.