No soy muy fan de Will Ferrell, diría más bien lo contrario. Y por vivir en esta parte del mundo el festival de Eurovision me es totalmente ajeno. Tampoco las imágenes promocionales me llamaban mucho la atención, parecía ser más un show bizarro que otra cosa. Sin embargo, insistieron tanto que la vi. Mi opinión cambió totalmente.
Eurovision: La historia de Fire Saga (tengo que abreviar un poco) es una excelente comedia y muy disfrutable. Desde el punto de vista musical, visual, desde el humor, desde el homenaje respetuoso y ácido, en fin, una película que seguramente satisface a todos. No obstante, también tiene sus limitaciones, aunque estas limitaciones son propias de una obra de su género.
En resumidas cuentas, la película cuenta la historia de dos amigos islandeses que se dedican a la música, forman un dúo llamado Fire Saga y sueñan con ganar el festival de Eurovision. El problema es que sus presentaciones suelen ser ridículas y nadie tiene fe en ellos. Una vez consiguen llegar al festival empiezan los problemas.
Como dije anteriormente, Will Ferrell no es uno de mis cómicos favoritos y no suelo conectar con sus producciones. Sin embargo, aquí creo que hace un papel bastante correcto y su personaje de Lars Erickssong es entrañable, aunque por momentos odioso y predecible (¿será que siempre hace del mismo personaje?). Su pareja del dúo, Sigrit Ericksdóttir, interpretada por Rachel McAdams acompaña este mismo desempeño, haciendo un papel correcto, pero no demasiado llamativo. No diría que los protagonistas no funcionan, pero lejos están de ser los dos personajes más atrayentes, a pesar de su química y a su amor no declarado. Lo mismo puede decirse de Pierce Brosnan que interpreta a Erick, el padre de Lars, y no es un personaje memorable.
En cambio, quien creó que hace un excelente papel y se come la película es Dan Stevens, quien hace del artista ruso Alexander Lemtov. Personaje carismático, el más gracioso de todos y el que da lugar a muy buenas escenas. También su colega rusa Mita Xenakis (Melissanthi Mahut) tiene buena química con él, pero tienen pocas escenas juntos. Volviendo a Islandia, me hubiera gustado ver más escenas de Victor (Melissanthi Mahut).
Más allá de las actuaciones hay otros aspectos a destacar. El primero y principal: La música. Tanto las canciones de Fire Saga como la de Lemtov y algunas otras (la de Moon Fang, una de mis favoritas) son tan pegadizas que es inevitable no buscar el playlist después de ver la película. Un reconocimiento especial a todos los involucrados en la banda sonora. Y también una mención especial para Demi Lovato, aunque no aparece mucho, y para los ex-ganadores del festival que tienen sus cameos.
Otro aspecto muy destacable: El visual. Tanto los paisajes de Islandia como el escenario del festival y sus shows, incluso el estrafalario vestuario de los integrantes de Fire Saga y de otros participantes. Audiovisualmente, una gran película.
Finalmente, el humor. En parte homenaje a Islandia y a Eurovisión, en parte también humor ácido. En general estuvo bien manejado.
Dicho todo lo bueno, es hora de lo malo. El primero y principal: El guión. La historia es ultra trillada y predecible. Otra vez el cuento de los músicos frustrados que quieren triunfar y que están cerca de lograrlo... ¿cuántas veces lo vimos ya? Entiendo que al tratarse de una comedia bizarra el argumento no busque profundidad, pero no sería justo tampoco omitir este defecto.
Otra cosa que creo que no funciona es que ciertos chistes se repiten demasiado y no tienen mucha gracia. Como dije antes, la comedia funciona pero hay ciertos chascarrillos que dejan de ser graciosos, o que no lo son nunca, y sin embargo se repiten.
En resumidas cuentas, Eurovision: Fire Saga es una película divertida, con una excelente banda de sonido y un buen aspecto técnico. Ideal para distenderse y pasar un buen rato. Siendo críticos, tiene varios defectos y seguramente el público más exigente no la encuentre aceptable. Mi recomendación: No hay que tomársela en serio.
Nota final: 8. Lo mejor: La playlist está en Spotify. Lo malo: Canciones muy cortas.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

La historia es totalmente predecible, seamos realistas. Nadie tiene fe en ellos, fracasan, por una vicisitud del destino llegan al festival (aunque admito que el hecho que mueran todos los demás en la explosión del barco es totalmente inesperado), lo arruinan (toda la secuencia de la rueda y la bufanda me dio un poco de cringe) pero igualmente llegan a la final, y allí dan lo mejor de ellos además de finalmente declararse su amor, pero pierden. Aunque pierden por descalificación por cambiar la canción, que ellos no iban a ganar era evidente a todas luces.
ResponderEliminarDe todas formas, destaco la charla entre Lars y su padre interrumpida por la noticia del pase a la final, y la bizarra muerte de Victor por parte de los elfos. Una de las cosas que más gracia me causó es el fantasma de Demi Lovato advirtiendo de lo que ya pasó.
Cuando digo que los chistes homenajes también tienen humor ácido me refiero por ejemplo al hecho que en Islandia todos tienen la barba afeitada igual o que Lars tenga que aclarar que Sigrit probablemente no es su hermana. Lo mismo para el festival, en donde muchas presentaciones parodian a presentaciones de años anteriores o que muchos suenen parecidos y algunas canciones tengan letras ridículas.
Y al hablar de chistes sin gracia me refiero al tipo que repite a cada rato que quiere escuchar Jaja Ding Dong o al odio que Lars siente por los estadounidenses. Estaban completamente de más y me animo a aventurar que son fruto de la improvisación, lo cual no es necesariamente bueno.
La canción del final, Husavik - My hometown es muy buena, mencionando la parte en islandés y que se aclare que las ballenas pueden vivir tranquilas porque son gente amable. ¿Tenemos aquí a la ganadora del Oscar del año que viene? Posiblemente.
El final propiamente dicho, con ellos en la taberna con su hijo cantando otra vez Jaja Ding Dong y otra vez con insultos a los yanquis no me gustó. Creo que la historia merecía un mejor final.