sábado, 5 de diciembre de 2020

Mank - Una de las mejores películas del año


  Una de las producciones más esperadas del año. Venía con muchas polémicas detrás y marcaba el regreso del gran David Fincher tras seis años. Un buen elenco y el antecedente de tantas buenas películas de Netflix (Roma, El Irlandés, etc.) no hacía más que aumentar las expectativas.

 Mank, indudablemente, entra dentro de las mejores películas de este 2020. Es, ante todo, una declaración de amor hacia el cine clásico, tanto por el argumento como por su estética y producción. Claro que dista de ser perfecta, y el hecho de ir dirigida a un público específica le resta puntos entre el público general. Sin embargo, no opaca sus enormes virtudes.

 Lo primero que hay que saber es que es indispensable haber visto Citizen Kane antes de ver esta película. Preferiblemente, verla un día antes. No solo para entender muchos de sus diálogos, sino porque también se pueden detectar pequeños easter eggs y magia que sin un rewatch reciente pasan de largo.
 Dicho esto, la película cuenta la historia del escritor y guionista Herman Mankiewicz, autor de la película antes nombrada. En esta ocasión vemos datos sobre su historia, sus problemas con las adicciones, su relación con William Randolph Hearst (el magnate de medios que inspiró al Ciudadano) y con Orson Welles. Además se nos cuentan algunas cosas sobre la realidad de California de los años '30 y su impacto en Hollywood.
 Gary Oldman como Mankiewicz se come la película, de principio a fin, demostrando porque es uno de los mejores actores de la actualidad. También es destacable el trabajo de Amanda Seyfried como Marion Davis (esposa de Hearst y nexo entre el magnate y el guionista), quien tiene con Mank una relación más que interesante. Del resto del elenco quiero resaltar a Tom Burke como Orson Welles, quien aparece poco pero es un gran personaje. Y finalmente, destacar también el trabajo de Lily Collins (si, la de Emily in Paris) como Rita Alexander, secretaria de Herman, quien debe soportar su difícil caracter; a Sam Troughton como John Houseman, el colaborador de Welles y nexo entre el director y el guionista; a Tom Pelphrey como Joseph, hermano del protagonista; Arliss Howard como Louis B. Mayer, el inescrupuloso director de la MGM; y Jamie McShane como Shelly, el traumado actor en crisis amigo de Herman.
 Más allá de las actuaciones yo lo que quiero resaltar es la producción. Estamos frente a una de las películas mejor hechas de los últimos tiempos. La forma en que logran imitar el estilo de las películas clásicas es maravilloso, y no solo por estar en blanco y negro. Al verla uno puede sentir que está viendo una precuela del Ciudadano hecha antes de 1941. Claro que eso lleva a tener una fotografía excelente, una buena banda de sonido y un diseño de producción magistral.

 Sin embargo, hay algo que no funciona bien. La historia por momentos se vuelve confusa, y eso lleva a que en el medio (es decir, luego del inicio y antes del acto final) se pueda llegar a poner densa, y, por qué no decirlo, aburrida. En parte por un exceso de personajes, en parte a que en ocasiones no queda claro si es flashback o presente (a pesar de que hay transiciones muy claras). No obstante, hay que decir que este problema va disminuyendo hacia el final, en donde todo va quedando mucho más claro.

 A pesar de estos problemas, Mank es una enorme película. La forma en que está hecha prácticamente pasa por encima de sus defectos. Es cierto que va hacia un público más cinéfilo que otras producciones, por eso la advertencia de la necesidad de ver Citizen Kane primero. Pero una vez sorteado ese obstáculo la película es una genialidad. Buenas actuaciones, buen aspecto técnico y una buena historia (quizás no bien contada del todo, hay que decirlo) se combinan perfectamente.


Nota final: 9. Brillante.

ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

1 comentario:

  1. Entonces, de acuerdo a la película, el guion fue 100% obra de Mank, mientras que Welles solo hizo algunas revisiones finales. Es un tema de debate de larga data entre cinéfilos. No obstante, no creo que el hecho de adscribir o no a esa versión impida disfrutar de esta película.

    La personalidad de Mank tiene una buena evolución. Si bien desde el principio se puede ver su actitud despreocupada ante todo es interesante ver como el suicidio de Shelly lo lleva finalmente a derrapar en la fiesta de Hearst. Por cierto, la mejor escena con el mejor monólogo. Y aunque no lo vi en ningún lado, siento que es un guiño al proyecto frustrado de Orson Welles de hacer una película de Don Quijote. Y eso lleva hacia el final, la discusión entre el director y el guionista. Ambos se lucen, y el broche de oro es que eso genere otra escena épica en el Ciudadano.

    De entre todas las referencias ocultas rescato especialmente esa en donde a Mank se le cae la botella al estar acostado, similar a la primera escena de la película de 1941 con la bola de nieve. Es un buen ejercicio ver como todo en esta película se relaciona de alguna manera con Citizen Kane.

    El trasfondo político es muy interesante. Para mí demuestra las relaciones del poder con Hollywood, y está bueno también ver si hay paralelos actuales. Pero lo veo más como algo histórico y genérico, y no como una crítica puntual a ciertas productoras o ciertos partidos políticos.

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