Vamos directo a los bifes: ¿Qué necesidad había de arruinar así un clásico? Dumbo es una obra maestra de Disney. Corto, por momentos surrealista y con un mensaje positivo. Prácticamente perfecta. Entonces ¿por qué tenían que hacerlo live action?
La versión de 2019 de Dumbo es inferior a la original en todos los aspectos. Pero considerándola como algo separado y analizándola en sí misma resulta una película visualmente espectacular, pero insípida y con muchos defectos. Más allá del cariño y respeto que le tenemos a Tim Burton, la realidad es que esta película es muy deficiente.
Empecemos por lo positivo: El CGI está muy bien hecho, especialmente con los animales y específicamente con el elefantito. Y la fotografía es maravillosa, como no podía ser de otra manera en una producción de Burton. De las actuaciones hablaré más adelante, pero quien más se luce es Danny De Vito, como el presentador Max Medici.
Listo, hasta ahí lo positivo. Ahora los defectos. A tomar nota porque son muchos.
En primer lugar, al tratarse de una película de humanos con animales y no de animales como la original se pierde bastante. Realmente eché de menos a Timoteo, las elefantas, las cigüeñas y los cuervos, además que la necesidad de la pluma tiene una explicación inverosímil. Pero claro, uno puede decir que no es necesario adaptar, siempre y cuando el mensaje se mantenga y los nuevos personajes estén a la altura.
Pues bien, no lo están. No se salva prácticamente nadie de los actores humanos. Colin Farrel como Holt Farrier, aunque es un personaje interesante, está desaprovechado. De sus hijos Milly (Nico Parker) y Joe (Finely Hobbins), y de la acróbata Colette (Eva Green) nada de nada, totalmente desabridos. Y Michael Keaton... me duele decir esto (y más siendo fanático de Batman) pero que papel espantoso que hace, el del empresario Vandevere. Un villano de cartón que desde el minuto cero queda claro que es más malo que la peste. Lamentable rol.
Bueno, entonces, tras todo esto, uno puede decir que cambia la trama, cambian los personajes, pero el mensaje es el mismo. Tampoco. El mensaje es diferente y por momentos es hasta confuso. Pero lo dejo para después.
Finalmente, una omisión imperdonable: La alucinación de los elefantes rosados. En la original era fundamental, porque llevaba al problema siguiente que era Dumbo en una rama. En esta se reemplaza por unas burbujas con forma de elefante, la escena dura mucho menos y mientras en la primera se transmitía miedo en esta la propia mirada del elefantito le da un toque tierno. En resumen, un desastre y muy forzada. Quizás, como adaptación que si estuvo bien hecha, hasta ahí nomás, la obra de los payasos y el incendio pueda rescatarse.
Me duele esta crítica, por tratarse de un gran director y de grandes actores. Pero lo justo es justo. Y la realidad es que Dumbo de 2019 es una película mediocre que no le llega ni a los tobillos a la original. Para decirlo de otra manera, innecesaria.
Nota final: 6. No hacía falta.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

El mensaje de la película original era la lucha contra el bullying y el éxito al que se puede llegar. En esta el mensaje parece ser el maltrato animal. Lo cuál no está mal, obvio. Pero señores, esta película está situada en 1919 y la prohibición de los animales en los circos es reciente. Me pareció un mensaje anacrónico que además arruina la esencia de Dumbo, que trataba sobre el éxito individual de una persona, en este caso un elefante. Aquí lo vemos salvando a la familia de un incendio provocado por el malo malísimo que provoca el incendio porque tiene que provocar el incendio porque es malo malísimo. De verdad, perdón que insista, pero ¿en qué te has transformado Michael? ¿en qué te han transformado?
ResponderEliminarDe todas formas, visualmente esa última escena fue una maravilla. Así que mi reconocimiento parcial.