Me confieso poco entusiasta de la saga de John Rambo. Nunca me atrajo de chico y ya de grande siempre me pareció algo más que cine se explotación de alto presupuesto. Y siempre me pareció que iba de mayor a menor, comenzando por un drama aceptable, dos secuelas regulares de acción pura y dura, y una cuarta parte muy mediocre aunque entretenida.
Rambo: Last Blood, la quinta y última entrega de la saga del ex-militar estadounidense, es una enorme decepción. No es que uno esperase una gran obra de arte, pero queda por debajo aún de las bajas expectativas. El producto final es mediocre y no parece ser parte de esta saga ícono del cine de acción.
El primer problema de la película es su premisa. Aquí, un anciano Rambo debe rescatar a su sobrina del corazón (o hija del corazón), secuestrada por un cartel mexicano para formar parte de una red de trata. El problema es que este tópico ya lo vimos repetido enésimas veces en los últimos años, en series (Narcos, El Chapo, Breaking Bad, Ozark, etc.) y películas (Peppermint, Cold Pursuit, Sicario, La Mula, Triple Frontera, etc.). De verdad, y más sabiendo que el tema está instalado no sólo en los cines sino también en los medios ¿no cansa ya? A mí me tiene bastante podrido. Creo que se podría haber abordado otro universo, como lo hizo Rambo IV (la cual no me gustó nada) que dejaba del lado el terrorismo islámico tan de moda en 2008 para abordar la guerra civil en Birmania. Entiendo que al tratarse ya no de un joven soldado sino de un hombre mayor no se podía volver a un contexto de guerras en la selva, pero tampoco eso justificaba caer en un lugar tan común.
Dicho lo cual, al igual que ocurre en todas las películas, quien salva la película es Sylvester Stallone, que demuestra de nuevo porque no es simplemente un héroe de acción, sino que también tiene grandes dotes actorales. A pesar de todas las limitaciones, el papel de Sly es excelente.
Pero vamos a criticar los distintos aspectos. La trama peca de predecible y hay aspectos que se dejan sin abordar y flotan en el aire. La relación de Rambo con su amiga María (Adriana Barraza) y la nieta de ella Gabriela (Yvette Montreal), a quienes adopta como su familia en Arizona. Los años de Rambo entre su antiguo hogar en Iowa y su nuevo hogar. La conflictiva relación de Gabriela con su padre, a quien va a visitar en México y da lugar a su secuestro. Los negociados del cartel mexicano y la relación entre los hermanos Martínez, Hugo (Sergio Peris-Mencheta) y Víctor (Óscar Jaenada) que dirigen el cartel y parece ser conflictiva. La periodista Carmen Delgado (Paz Vega) que ayuda a Rambo en México y tiene una hermana secuestrada. Todos aspectos apenas mencionados que podían profundizar la trama pero no son trabajados. Y eso se trasmite a sus actuaciones, que habiendo mejores o peores todas son bastante pobres, en especial los malos que son demasiado estereotípicos.
Siguiendo con la trama, se divide en una primera parte más sentimental y en otra de acción y venganza. La primera es muy lenta y bastante telenovelesca. Y la segunda está bien, es la clase de acción y violencia que uno esperaría viendo esta película. Pero aún así es pobre, parece haber sido hecha para televisión y hay situaciones que parecen hasta infantiles.
Puedo decir que hay pocas cosas para rescatar, además de Stallone. Y punto extra por mostrar a los latinos hablando español y no siempre en inglés. También hubo algunas decisiones de guión audaces, pero las dejo para el primer comentario.
Es duro para mí tener que hacer una mala reseña de una película protagonizada por un actor al que le tengo tanto cariño. Pero las cosas como son: Rambo V es un desastre. Puede ayudar a pasar el rato y seguramente a sus fanáticos les apasione. Objetivamente hablando, muy poco por rescatar.
Nota final: 5. Una despedida deslucida.
ADVERTENCIA: SPOILERS EN EL PRIMER COMENTARIO

La muerte de Gabriela es una decisión de guión muy audaz y no me la esperaba. Lamentablemente, esperaba que condujera a mejores secuencias de acción o a monólogos de reflexión más profundos, pero la película sigue flotando en su gris mediocridad. La escena de su muerte en el auto también estuvo muy bien, pero lamenté que después no apareciera la abuela María en más escenas para mostrar las secuelas de esta pérdida o cómo la misma afectó la relación con Rambo.
ResponderEliminarLa violencia me pareció extrema y gore, pero no puede sorprender en una de Rambo. E incluso debo decir que, salvo por las decapitaciones y la escena de John arrojando una cabeza, estuvo más moderada que en la anterior (lo cual no es parámetro, porque la Rambo IV fue un océano de sangre). No obstante, rescato cuando Rambo llega al prostíbulo y luego cuando llega a la mansión. Buenas escenas.
De toda la secuencia final en el túnel entre Rambo y los narcos hay varias cosas para señalar. La primera ¿la única misión de ese túnel era justificar la escena final? Argumento de guión bastante penoso. En segundo lugar, es poco creíble que esta gente pudiera llegar a Arizona sin que ninguna autoridad de EEUU actuara. Y en tercer lugar, John Rambo ya tiene más de 70 años ¿quién se puede creer que hiciera todo eso para matar a toda esa gente? ¿no era acaso una gran oportunidad para presentar a un sucesor, como Adonis Creed lo era de Rocky?
Finalmente, la muerte de Hugo Martínez fue una escena dura pero considero que se podía trabajar mejor, y Rambo podría haber hecho algo mejor que simplemente arrancarle el corazón. Esperaba algo más elaborado. Por último, a pesar del empeño de Stallone, la escena final de Rambo mirando al horizonte y reflexionando sobre todo lo que perdió en estos años fue bastante pobre y una terminación indigna.